La Ventana del Sur

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Vencer al dragón o cómo nos enfrentamos a aquello que tememos

Barbara Hambly, escritora y guionista estadounidense, publicó en 1985 la que sería su novela más reconocida y una de las pocas de sus obras que se tradujo al español: Vencer al dragón. Durante muchos años estuvo fuera de impresión y descatalogada hasta que, en un momento, la autora relanzó la saga completa de la que forma parte, llamada Winterlands, en formato ebook. La serie se compone, además, por las novelas: Dragonshadow, Knight of the Demon Queen y Dragonstar.

En 2017 Ediciones B, a través de su sello Sin límites, la republica en español. Con una portada hermosa y simbólica, tapa dura y detalles ilustrados al inicio de cada capítulo, la nueva edición es una oportunidad de mostrar una obra emblemática de la fantasía a los nuevos lectores. Se trata, eso sí, de una fantasía más adulta, aun cuando se le cataloga como juvenil.

Sobre la autora

Al igual que lo que ocurre con Mercedes Lackey (Los heraldos de Valdemar, 1987), se habla poco de Hambly en el medio hispanoamericano, probablemente por la falta de interés de las editoriales de traducir sus obras. Sin embargo, podemos señalar que Hambly nació en 1951 y que hoy cuenta con 67 años. Ha publicado una cantidad no menor de obras de fantasía, ciencia ficción, suspenso y además, ha sido guionista para Star Trek y Star Wars.

La trama

¿De qué va Vencer al dragón? La sinopsis de su propia contraportada nos sintetiza la trama así:

“Cuando la gruta de Ylferdun es ocupada por Morkeleb el Negro, solo el joven e ingenuo Gareth se atreve a adentrarse en las lejanas Tierras del Invierno en busca del Vencedor de Dragones. Pero hace mucho tiempo que John Aversin se enfrentó a uno, y ya no queda en él rastro del héroe que antaño fue. Solo una promesa del Rey, quien está dispuesto a prestar su ayuda a las desdichadas Tierras del Invierno si lo logra, lo convence de llevar a cabo tan peligrosa hazaña.
Pero no todos los vencedores de dragones aparecen en las baladas. Y es que la hechicera Jenny Waynest, esposa de Aversin, se verá obligada a emprender con él un viaje que la llevará a enfrentarse a sus propios dragones y tomar una decisión: quedarse al lado de su familia o abandonarla para conseguir el poder que cualquier mago desearía dominar.”

Más que contarles lo que me pareció la novela, me centraré en el análisis de tres aspectos que la conforman y que, a mi parecer la hacen destacable: la desmitificación de la figura heroica, una búsqueda por plantear una conciliación entre las aspiraciones más íntimas de una de las personajes con su vida familiar y el símbolo del dragón en la obra.

Desmitificación del héroe

Aunque, a partir de la sinopsis, podríamos creer que la historia tendrá como puntos de vista los de Gareth y Jenny, lo cierto es que su protagonista y el lugar desde donde se posiciona el narrador esquisciente es Jenny, la maga. Con una narración en tercera persona, desde su hombro y mente se cuenta y se describe este mundo compuesto de elementos clásicos de la fantasía: reinos en mundos increíbles, magia, criaturas maravillosas como los dragones y hazañas heroicas. Son justamente estas últimas las que llenan el corazón ingenuo e iluso de Gareth, quien valiéndose de baladas —contadas al más puro estilo de nuestros cantares de gesta y epopeyas—, que hablan sobre los antiguos héroes vencedores de dragones, busca dar con John Aversin, el último humano que enfrentó a un dragón, lo mató y sobrevivió para contarlo.

Sin embargo, la autora se burla de ese imaginario caballeresco. Las canciones que narran las hazañas de este mundo solo hacen que la cabeza de Gareth esté llena de ilusión por la búsqueda de este héroe de otros tiempos: caballeros valientes y honorables, arriesgados, fuertes y vencedores siempre. Su primer encuentro con Jenny refleja sus deseos de imitar aquel código de conducta y su completo fracaso:


“El hombre que había querido rescatarla luchaba contra la larga capa de terciopelo color rubí, enredada en el mango trabajado de su espada larga y enjoyada. Su caballo estaba evidentemente mejor entrenado y más acostumbrado a la batalla que él: las maniobras de ese gran potro bayo eran la única razón por la que el muchacho aún no había muerto.
[…] El joven caballero luchaba todavía en los matorrales como un armiño en una bolsa, medio estrangulado por su capa enjoyada y rota. Jenny usó el gancho de su alabarda para sacarle la espada de la mano, luego se acercó para desenredar los pliegues de terciopelo. Él la golpeó con las manos, como un hombre que trata de golpear un enjambre de avispas. Luego pareció verla por primera vez y se detuvo, mirándola con ojos grandes, grises, de miope.”

El valiente héroe que cabalga al rescate de una damisela en peligro no es más que un chiquillo débil que, así como el Quijote, ha leído demasiadas historias de caballería, hazañas, gloria y grandeza.

Más tarde, la búsqueda del héroe de las leyendas y el propio viaje de Gareth se vuelven una decepción, narrada desde una Jenny cuya vida ha sido dura en las Tierras del Invierno y que sabe, con mucho dolor, que la vida real no es como la cuentan en las leyendas. La realidad está llena de detalles que restan gloria a las hazañas, que simplifican el acontecimiento y al contrastarla con las canciones, suelen tener motivaciones más cotidianas, lejos de la trascendencia. Jenny, sin presentarse completamente, guía al muchacho hacia Lord Aversin, el señor de esas tierras y el único vencedor de dragones que queda con vida y que es también su pareja.

“[…] El más alto se dio vuelta. Cuando los ojos castaños que había detrás de los lentes se encontraron con los de Jenny, perdieron su habitual expresión de retracción y timidez y se fundieron de pronto en un brillo travieso. Mediano de altura, poco atractivo, peludo y sin afeitar, enfundado en su zaparrastrosa ropa de cuero oscuro, con el viejo jubón de piel de lobo sostenido por pedazos de metal y tiras de cadena para proteger las junturas […]

—John —dijo ella y se volvió hacia el muchacho—. Gareth de Magloshandon…, te presento al lord John Aversin, el Vencedor de Dragones de Alyn.

Por un instante, Gareth se quedó absolutamente mudo. Permaneció sentado durante un momento, mirando atónito y confundido como si lo hubieran golpeado en la cabeza; […] Era como si en todas sus fantasías alimentadas por las baladas, en todos sus sueños de conocer al Vencedor de Dragones, nunca se le hubiera ocurrido que su héroe estaría de pie, para no decir hundido hasta los tobillos en el barro, junto al chiquero del pueblo. Su rostro era prueba evidente de que, aunque medía más de un metro ochenta y debía de ser más alto que cualquiera que conociera, nunca había conectado eso con el hecho de que, a menos que su héroe fuera un gigante, seguramente era más bajo que él. Y las baladas, pensó Jenny, tampoco mencionaban los lentes.”

No solo es la imagen del héroe la disonante, sino también la manera en que Aversin enfrentó realmente al dragón, que vuelve a desilusionar al joven. En esas tierras frías, lejanas, tan sucias y poco glamorosas, Gareth tendrá que abrir los ojos y luchar contra la idealización y los prejuicios que carga por el entorno en el que ha vivido siempre y su cabeza llena de pajaritos. Ejemplo de ello es el siguiente diálogo surgido luego de que el muchacho cantara una parte de la balada que representa la hazaña de Aversin y Jenny es la encargada de abrirle los ojos:

“—En primer lugar, de los dos chicos que se llevó el dragón, John solo logró salvar con vida al muchacho. Creo que la niña murió por los olores y los gases del nido del dragón. Era difícil decirlo por el estado del cuerpo. Y si no hubiera estado muerta, tampoco habría tenido fuerzas para hacer discursos sobre el aspecto de John, incluso en el caso de que John hubiera llegado realmente galopando por la colina, cosa que no hizo, con toda lógica.

—¿Ah, no? —Casi podía oír cómo se quebraba una imagen en la mente del muchacho.

—Claro que no. Si lo hubiera hecho, habría muerto inmediatamente.

—Entonces, ¿cómo…?

—De la única forma que se le ocurrió para luchar contra algo tan grande y tan bien armado. Me hizo fabricar el veneno más poderoso que conociera y empapó los arpones con él.”

Reponiéndose de las primeras decepciones (la apariencia de su héroe y el verdadero enfrentamiento con el dragón de Alyn), él plantea su propósito: necesita que la gruta de Ylferdun sea liberada de la presencia devastadora de Morkeleb, el Negro. Tras una promesa de la cual Jenny desconfía, Gareth logra su cometido y aunque dudoso y desilusionado, regresa a la gruta con la maga y el vencedor de dragones que resultó ser, además, un poco nerd.

El muchacho se equivoca una y otra vez intentando replicar los valores de dichas canciones y cada caída es un golpe más bajo y profundo. Serán Jenny y el mismo John quienes con sus actos revelarán la verdad y desde los ojos de la maga se narrará la transformación del joven que se da cuenta que los héroes pueden sentir miedo y que en una batalla en la que está en juego la vida y la muerte todo, absolutamente todo se vale.

Jenny Waynest: la confusión entre el ser y el deber

En un comienzo, había pensando en realizar un análisis de tres personajes femeninos de esta obra, las tres magas, sin embargo, decidí centrarme en la protagonista. Se trata de una mujer madura, cuyas preocupaciones y aspiraciones revelan una crisis interna que nos hará reflexionar bastante sobre nosotras mismas.

Jenny posee 37 años, uno más que Bárbara Hambly al momento de publicarse esta novela y me pregunto si los dilemas que enfrenta la maga fueron también cuestionamientos de la propia autora. Me inclino a pensar que sí, pues el contexto en el que se produce la obra es con la segunda oleada feminista, en la que se plantea un debate ya no relacionado con el derecho a sufragio (primera ola), sino a temas como la sexualidad, la desigualdad, la familia y el trabajo. En Vencer al dragón, las reflexiones internas de Jenny son justamente una búsqueda constante para conciliar las aspiraciones personales de ella con su rol de madre.

Pero ¿cómo es Jenny Waynest? Es una mujer adulta, insegura, con una mala imagen de sí misma, con dos hijos que apenas ve y que no cría puesto que no vive habitualmente con ellos por elección propia. Ella sabe que su magia no es poderosa y que para desarrollarla debe sacrificar tiempo con sus hijos —de los que no está segura de haber deseado, pero que quiere mucho—, y se enclaustra en la antigua casa de su maestro para meditar y desarrollar su poder. Sin embargo, por más esfuerzos que hace, siente que nunca es suficiente y se cuestiona constantemente si el haberse enamorado, si el haber dedicado tiempo a John y a sus hijos fue un error. En el fondo del corazón de Jenny está el anhelo de ser una maga poderosa, pero sabe que ha faltado a su dedicación exclusiva:

Para ser mago, hay que ser mago, había dicho Caerdinn. La magia es la única clave de la magia. Sabía que no era la hechicera que él había sido, incluso cuando lo vio por primera vez, cuando él tenía ochenta años y ella era una chica fea, flaca y desdichada de catorce. A veces se preguntaba si se debía a que él era tan viejo, porque estaba tan al final de sus fuerzas cuando llegó a enseñarle a ella, la última de sus discípulas, o, simplemente, porque ella no era buena. Despierta en la oscuridad, escuchando el viento o la grandeza terrible del páramo, que era peor, a veces admitía la verdad ante sí misma: lo que daba a John, lo que se descubría dando más y más a esos dos muchachitos que dormían uno en brazos del otro como cachorros, arriba, lo tomaba de la fuerza de su poder.
Todo lo que tenía para dividir entre la magia y el amor era tiempo. En unos pocos años, tendría cuarenta. Durante diez años había dispersado su tiempo, sembrándolo a los cuatro vientos como un granjero en el sol del verano, en lugar de guardarlo y volcarlo en la meditación y la magia. Movió la cabeza sobre el hombro de John y el calor de la vieja amistad se anidó en la tensión del brazo de él a su alrededor. Si lo hubiera dejado, se preguntó, ¿sería tan poderosa como Caerdinn? ¿Poderosa como a veces sentía que podía ser cuando meditaba entre las piedras de su colina solitaria?”

Su relación con John es, en mi opinión, ideal. Desmitificado el héroe, Aversin es lo más cercano a la figura del aliado feminista —el nuevo príncipe azul en estos años— que podemos encontrar, pues comprende y apoya sus decisiones, aun cuando pareciera que no estar conforme con ellas, y se preocupa de la crianza de los hijos e intenta cocinar, aunque lo hace pésimo. Pero a pesar de contar con su apoyo, es ella misma la que no se perdona esa ambivalencia y reflexiona constantemente sobre el tiempo dedicado a la magia y el dado a su familia. Es tanta su inseguridad y duda que, a ratos, la mención constante de las ideas de la protagonista hace que la narración se transforme en un discurso repetitivo e insistente que agota y ralentiza la obra.

Jenny posee unas ansias de conocimiento que no se atreve a verbalizar del todo y que se manifiestan de la manera más dura cuando conoce a Zyerne, una poderosa y hermosa hechicera, segura de sí misma, amante del rey y seductora de todos los miembros de la corte, a quienes hechiza con sus poderes y su encanto. La diferencia entre ambas mujeres es evidente y Jenny manifiesta sus celos, la envidia que siente de su poder, un poder que se le escapa y que no logra entender del todo.

Hay un momento en el que el narrador cede un espacio a la conciencia de la protagonista. No es estilo directo, ni indirecto ni indirecto libre, es un párrafo en primera persona que se coló. No sé si es un error en la edición, no sé si es a propósito, pero yo creo que sí, que es intencional y por eso me gusta y me fascina. Se trata de un pensamiento luego de ver a Zyerne con un miembro de la corte y amigo de Gareth:

¿Habría sido capaz de entender lo que vi esta noche si hubiera dedicado todo mi corazón, todo mi tiempo al estudio de la magia? ¿Tendría un poder como ese, enorme como una tormenta reunida entre mis manos?

Jenny se enfrenta a los prejuicios externos, pero la batalla que vive más intensamente es aquella que lucha en su conciencia, entre su deseo de poder y conocimiento y el amor que siente hacia John y sus hijos, dos mundos que ella ha intentado conciliar, pero que aun así no está conforme con los resultados. Es por eso por lo que el enfrentamiento final de John Aversin con Morkeleb el Negro, un dragón enorme y poderoso, la conduce por caminos insospechados y a enfrentar sus más grandes miedos y también sus ambiciones.

Tras entrar en contacto con el dragón, algo cambia en Jenny y ambos se comunican en diálogos mentales en el que se cuestionan mutuamente. Por un lado, la hechicera intenta comprender la lógica del dragón, para hacerlo desistir de habitar en la gruta y, por otro, se enfrenta a su deseo exacerbado y dominado por los conocimientos que el dragón le ha otorgado. Morkeleb le dice:

Creo que sí que entiendes. Cuando tu mente estaba en la mía, mi magia te llamó y el dragón que hay en ti contestó esa llamada. ¿No conoces tu propio poder, mujer maga? ¿No sabes lo que podrías hacer? […]

No tengo el poder para cambiar mi esencia.

Yo sí, murmuró la voz entre las visiones de su mente. Tienes la fuerza para ser dragón cuando hayas aceptado esa forma. La sentí cuando luchamos. Estaba furioso entonces porque me vencía un ser humano. Pero tú puedes ser más que humana. […]

No me pondré así en tu poder, Morkeleb. No puedo dejar mi forma sin tu ayuda ni podría después volver a ella. No me tientes.¿Tentarte?, dijo la voz de Morkeleb. No hay tentación que venga de fuera del corazón. Y en cuanto a volver…, ¿qué eres como humana, Jenny Waynest? Despreciable, quejosa, como todos los tuyos una esclava del tiempo que pudre al cuerpo antes de que la mente haya podido ver otra cosa que una sola flor de todas las colinas del Cosmos. Para ser maga debes ser maga y veo en tu mente que luchas por el tiempo para hacer aunque sea eso. Para ser dragón…

El dragón le ofrece el poder, el conocimiento y la libertad que tanto anhela. Porque a pesar de sus elecciones, a pesar de su ir y venir entre la casa de su maestro y su propio hogar, la hechicera se siente prisionera de sus deberes, de sus responsabilidades para con su familia y los otros, aquellos que necesitan de sus habilidades como comadrona y curandera. Morkeleb lee la verdad en ella, los más profundos deseos de su alma. “La clave de la magia era la magia; la oferta era la respuesta a todos los deseos frustrados de su vida”.

Pero ella no cede y tras develar al verdadero enemigo del reino y derrotarlo en una dura batalla, Jenny es consciente de que sus limitaciones en la magia no se debían a las circunstancias que había vivido y las elecciones que había hecho, sino que eran producto de sus propios temores. La maga, al igual que todas las mujeres que son madres o que tienen una familia, debe conciliar su deseo y realización personal con su rol de madre y cuidadora. Jenny como personaje innova porque nos muestra sus deseos, pero también nos muestra esa lucha a la que se ven enfrentadas las mujeres y que evidencia algo mucho más profundo: el temor. Temor de no hacer lo correcto, temor a lo que se espera de nosotras, el temor a nuestra conciencia y a la culpa con la que nos hacen cargar, el temor a arrepentirse de las decisiones tomadas, el temor a no ser buena madre y el temor a perder el trabajo; el temor a ver en lo más profundo de nosotras mismas y darnos cuenta de nuestros verdaderos deseos y las posiblemente pésimas elecciones que hemos tomado.

El dragón: aquello terrible a derrotar

Imagen de Oberholster Venita en Pixabay 

En la novela de Hambly se vencen diferentes tipos de dragones. Por un lado, John Aversin ha asesinado a uno en un tiempo anterior al relato, lo que le da el título de Vencedor de Dragones y la fama digna de baladas. Por otro, está la amenaza de Morkeleb que debe ser derrotado para liberar la gruta de Ylferdun. Derrotar al dragón, vencerlo y liberar a un pueblo entero, junto con la promesa de protección y apoyo a las Tierras de Invierno es lo que mueve la trama. Aceptar esta misión implica sacrificio y Aversin y Jenny mantienen todavía fresco el pasado en su memoria, porque derrotar al dragón de Alyn casi les costó la vida.

Pero hay un tercer dragón a lo largo de toda la obra y ese es, a mi parecer, el más relevante. Según el Diccionario de símbolos de Juan Eduardo Cirlot, el dragón es:

“Animal fabuloso, figura simbólica universal, que se encuentra en la mayoría de pueblos del mundo, tanto en las culturas primitivas y orientales como en las clásicas. […] En multitud de leyendas, el dragón, a parte de su sentido simbólico más profundo y recubriéndolo, aparece con ese significado de enemigo primordial, el combate con el cual constituye la prueba por excelencia. Apolo, Cadmo, Perseo y Sigfrido vencen al dragón. […] Pero en términos generales, la actual psicología define el símbolo del dragón como «algo terrible que vencer», pues solo el que vence al dragón deviene héroe.”

Finalmente, no es John Aversin quien se enfrenta al dragón, no. El Vencedor de Dragones de las baladas ha caído, inútil, y es Jenny quien debe derrotarlo con inteligencia y sabiduría. Es ella quien lucha contra «algo terrible» y es ella la verdadera heroína. Sin embargo, no siendo suficiente enfrentarse con Morkeleb en un diálogo interno cargado de imágenes y reflexiones acerca de la existencia humana y la búsqueda de conocimiento, Jenny debe enfrentar un dragón más íntimo: sus temores y sus propios deseos. El temor la detenía siempre, la paralizaba y terminaba dejando las cosas tal como estaban.

El Diccionario de los símbolos de Jean Chevalier, dice al respecto:

“[…] El análisis de C.G. Jung ha sacado partido de este mito de que la experiencia clínica ha hallado también en los sueños, y de su interpretación tradicional: «[…] El héroe, explica J.L Henderson, se hunde en las tinieblas, que representan una especie de muerte… la lucha entre el héroe y el dragón… manifiesta el tema arquetípico del triunfo del yo sobre las tendencias regresivas. Para la mayor parte de la gente el lado tenebroso, negativo, de la personalidad permanece inconsciente. El héroe por lo contrario debe darse cuenta de que la sombra existe y de que puede extraer fuerza de ella. Necesita llegar a un acuerdo con sus poderes destructivos si quiere llegar a ser lo bastante terrible como para vencer al dragón. En otras palabras, el yo no puede triunfar sino después de haber dominado y asimilado la sombra».

[…] El dragón está ante todo en nosotros.”

Durante toda su vida Jenny vivió entre dos mundos: la magia y su hogar, dividió su tiempo y energía en ambos, pero el miedo de aceptar sus verdaderos deseos y aspiraciones, el herir a los demás por un deseo tal vez egoísta, la mantiene angustiada y limita su poder. Cuando la maga se enfrenta a sí misma en el instante en que Morkeleb le ofrece por última vez el acceso al poder y el conocimiento a través de la transformación de su esencia, solo entonces ella acepta de verdad sus sombras, sus deseos más profundos y acepta a Morkeleb, porque tal como dice Chevalier, el dragón está en todos nosotros y como señala Jung, el héroe debe conocer sus sombras y así tener la fuerza suficiente para vencerlo.

Por eso, cuando el dragón realiza su oferta una última vez, Jenny, desprendiéndose de todo, toma el camino que había deseado elegir toda su vida. Se entrega en cuerpo y alma a la bestia, se transforma y deja de importarle el rostro lloroso de John, que acepta en silencio su elección. Emprende el vuelo, descubre el mundo con ojos de dragón y con los ojos de la criatura devela los más grandes misterios de su magia. Al fin puede comprenderla, sin límites, con toda la libertad que siempre ha deseado.

“Era libre para tener lo que siempre había deseado, no solo el poder, que el toque de la mente de Morkeleb le había dado a su alma, sino la libertad para buscarlo más allá de la prisión mezquina del trabajo de los días.

[…] Ya nadie le pediría que pospusiera sus meditaciones para caminar kilómetros y kilómetros a pie sobre las colinas ventosas y ayudar a dar a luz a un niño […]

Ya no tendría que dividir su tiempo (ni su alma) entre el amor y el poder.”

Ya hecha una dragona, no puede evitar pensar en su antigua esencia y en la nueva, en el dolor terrible de las opciones y de los caminos que nunca se tomaron. Solo entonces también se da cuenta que ya hecha de magia, no es nada más que un ser vacío, que tiene el poder pero ¿para qué? ¿Qué puede hacer ahora con todo ese conocimiento más que volar por la inmensidad del mundo? Se da cuenta entonces que las palabras de su maestro eran erróneas, que la clave de la magia no era la magia, así como la clave del conocimiento no es el conocimiento, sino el uso que le damos.

Temió toda su vida por aquello que tenía y que no comprendía y temió también por los sentimientos que la embargaban y la alejaban de lo que ella aspiraba a tener, pero ¿sabía realmente lo que quería? La protagonista añora una oportunidad perdida y cuando la recupera, cuando puede experimentarla, cuando acepta sus deseos y reflexiona sobre ellos, vacía, es consciente de una existencia sin sentido. Ya no es la misma Jenny, es otra, que se ha aceptado a sí misma, que ha sido tocada por la magia del dragón y que ahora es consciente de que también fue tocada por la «magia» de John y sus hijos. Ahora que conoce las dos caras de sus deseos y los acepta, los enfrenta y vence a su dragón.  

Al finalizar, no me queda más que preguntar: ¿de qué manera venceremos nosotras nuestros propios dragones?


Voces y destellos feministas en Los Heraldos de Valdemar de Mercedes Lackey

Los heraldos de Valdemar es la trilogía que inaugura una serie de aventuras que ocurren en las tierras de Valdemar, un mundo maravilloso creado por la escritora estadounidense Mercedes Lackey y cuya primera parte fue publicada en 1987. Hoy en el marco de la iniciativa #LeoAutorasOcthe querido compartir este análisis literario de la obra y dar cuenta de algunos detalles que me resultan interesantes.

Se trata de una trilogía que deja de manifiesto algunas inquietudes de la autora respecto del feminismo. Sin embargo, el trabajo con sus personajes femeninos está lejos de ser transgresor. Sin ir más lejos su protagonista es como un ave que logra escapar de su pequeña jaula, solo para salir a una más grande de la que pareciera no ser consciente y de la que no puede escapar.

Sobre la autora y sus obras

Nacida en 1950, Chicago, la escritora estadounidense Mercedes Lackey tiene alrededor de 140 publicaciones y es capaz de producir 5.5 obras anuales. ¡Maestra! Sus obras más relevantes son las sagas fantásticas ocurridas en Valdemar, que han cautivado a miles de lectores.

A decir verdad, en español hay poca información sobre ella. Lamentablemente las únicas obras que fueron traducidas a nuestra lengua son Las flechas de la reina, El vuelo de la flecha y La caída de la flecha. Fue la Factoría de Ideas que la publicó el 2006 y, por desgracia, la editorial española cerró sus puertas el año 2015. Con ella murió cualquier posibilidad de conocer el resto de su obra. Esta humilde lectora se demora demasiado leyendo en inglés, pero por si hay alguna interesada comparto la lista de todas las sagas publicadas ambientadas en Valdemar.

Año de publicación Título de la saga
1987-1988 Los heraldos de Valdemar
1988-2003 Vows and honor
1989-1990 Last herald mage
1991-1993 Mage winds
1994-1996 The Mage Wars
1991 Kerowyn’s Tale
1994-1996 Mage Storms
1997-1999 Dariens Tale (en conjunto con su marido Larry Dixon)
1997-1999 The Owl Mage Trilogy
1997-2011 Valdemar Short Story Collections
2008-2013 The Collegium Chronicles

Además, Mercedes ha escrito más de cincuenta letras de canciones y los álbumes en los que ha participado puedes conocerlos aquí.

Trilogía Los Heraldos de Valdemar

Se publicó en 1987 y la historia se centra en Talia, una joven originaria de la frontera del reino, que deja el hogar familiar para convertirse en heraldo. A lo largo de las tres novelas la protagonista irá desarrollando sus habilidades que se encontraban ocultas debido a la crianza que recibió. En su camino de formación irá descubriendo la magia heráldica, la relación con los Compañeros y una serie de intrigas alrededor del trono de Valdemar. Las flechas de la reina es el primer libro de esta trilogía y se centra en Talia a la edad de 13 años. El vuelo de la flecha corresponde al último periodo de Talia, con 18 años, en el collegium de los heraldos. Finalmente, La caída de la flecha corresponde a una Talia más experimentada, a la edad de 22 años aproximadamente.

Mi intención no es explayarme con detalles de la trama de cada uno de los libros, sino más bien presentarles un poco del mundo que se construye a través de la narración, cómo se desarrolla la protagonista y contarles acerca de pequeños diamantes en bruto que encontré durante mi lectura. Pues la configuración del mundo y de la sociedad de Valdemar permiten comprender el rol de la mujer dentro de esta trilogía.

De todas formas, comparto con ustedes las sinopsis de cada uno de los libros:

Las flechas de la reina

Escogida por el Compañero Rolan, un caballo mágico dotado de poderes extraordinarios, Talia, una joven fugitiva, se convierte en estudiante de la guarda de élite de la reina. Talia posee ciertas aptitudes de la mente que solo un Compañero como Rolan es capaz de percibir. Mientras tanto, en Valdemar se está fraguando una traición diabólica capaz de destruir a la soberana. Enfrentada a adversarios desconocidos que no dudan en emplear la magia y el asesinato, la reina debe recurrir a Talia y a los heraldos para proteger el país y garantizar el trono a su heredera, una niña que corre el peligro de caer bajo el dominio de sus enemigos.

El vuelo de la flecha

Talia ha obtenido el rango de heraldo de la reina, pero ¿logrará vencer el desafío que le plantea su propio poder? No puede creer que por fin lo haya conseguido. Pero, aunque parece haber cumplido su gran sueño, su nueva situación la obligará a enfrentarse a retos cada vez más temibles. De momento, Talia debe dirigirse hacia el norte para patrullar Valdemar y administrar la justicia de los heraldos en todo el reino.Sin embargo, para hacer cumplir sus dictados en este territorio sumido en la inquietud, necesitará de toda habilidad y valor ya que, si utiliza mal sus poderes especiales, tanto ella como el reino de Valdemar pagarán las consecuencias.

La caída de la flecha

La heredera al trono de Valdemar, Elspeth, ya tiene edad para casarse. Talia, heraldo de la reina, regresa a la corte y descubre que las intrigas diplomáticas rodean a la reina y su heredera, pues varias fuerzas combaten por controlar el futuro de Elspeth. Pero, en el mismo instante en que Talia está a punto de descubrir al traidor que se oculta tras estos complots, es enviada a una misión al reino vecino; la reina le encarga que investigue el valor de la proposición de matrimonio del príncipe Ancar. Horrorizada, Talia descubre que una magia distinta de la de los heraldos campa a sus anchas por el reino de Ancar una brujería antigua y malvada que puede destruir todo Valdemar a menos que Talia logre advertir a la reina a tiempo.

1. Los heraldos y los Compañeros

La historia está ambientada en el reino de Valdemar, un lugar regido por la reina Selenay y custodiado por los heraldos: hombres y mujeres con características únicas que hacen cumplir la ley, lidian con la corte de la reina y deben cumplir difíciles misiones como mensajeros y ser hasta agentes secretos. Además, recorren el reino y avisan a la reina de lo que han visto, pues los alcaldes y otras autoridades regionales no siempre cuentan la verdad en los informes y los monarcas de Valdemar deben saber las condiciones reales de su reino para poder protegerlo. Son también los mensajeros de la reina, debido a la velocidad que pueden alcanzar sobre su montura. Por eso se les conoce también como «las flechas de la reina».

Para ser un heraldo no se necesita pertenecer a una clase social específica. Se es elegido por un Compañero, caballos más rápidos, grandes y majestuosos que uno normal y con habilidades especiales. El origen de estas criaturas se remonta a la formación misma del reino. Desarrollan un vínculo mental que les permite conocer a su heraldo a la perfección, es decir, conocer sus intenciones y motivaciones. Los Compañeros depositan en ellos su confianza y de esta manera el reino de Valdemar cuenta con las mejores personas para protegerlo. Nadie sabe en qué se fijan al elegir a su heraldo, pero lo cierto es que nunca se equivocan. Poseen una intuición sin igual. Algunos pueden entablar conversaciones mentales con sus heraldos y otros se comunican a través de imágenes y sensaciones también mentales. Son seres dotados de mucha inteligencia y cada uno posee su propia personalidad (en ese sentido me recuerdan un poco a los caballos de Disney). Además, son capaces de compartir su magia con el heraldo en caso de necesitarlo, dar consuelo y compañía.

Los heraldos desarrollan sus habilidades y comprenden su misión en el collegium. Reciben formación política, de historia, de magia, relaciones públicas y normas de cortesía para poder desenvolverse en la corte. Tienen un periodo de preparación que puede variar según las capacidades de cada heraldo.

Por otra parte, los heraldos son un grupo bastante unido y entre ellos existe mucha confianza. La fe en la elección del Compañero es tal, que no se dudan de las intenciones de los heraldos. Por ello, viven en una suerte de comunidad, donde el sentido del deber, la fraternidad y la confianza son unos de los valores más importantes.

2. La magia

En Valdemar se habla de dos magias: una antigua, ya perdida, y otra conocida como la magia heráldica. En el pasado existían los magos y hechiceros que utilizaban magia para diferentes cosas. De hecho, el Barón Valdemar, el primer rey de este reino fue uno de los últimos magos y con la ayuda de su esposa, una hábil hechicera, establecieron las bases de los heraldos y su magia.

Los heraldos son conocidos por utilizar el conjuro de la verdad, que les permite hacer cumplir la ley cuando patrullan el reino y realizar juicios justos: pues les permite descubrir quienes dicen la verdad.

Por otra parte, cada heraldo tiene ciertas habilidades especiales o dones que lo hacen apropiado para distintos deberes. Algunos manejan el fuego, otros pueden buscar y traer objetos a distancia sin tener que estar en el lugar; otros tienen telepatía y otros, como la protagonista, manejan la empatía, un talento que predomina en los curanderos y que permite saber qué es lo que los demás están sintiendo y aliviarlos. Es una habilidad muy útil para consolar a los heraldos que constantemente viven experiencias traumáticas y ayudarlos a superar esos momentos, pero también puede ser usada como arma pues permite controlar las emociones de un ambiente y de una persona a voluntad.

La magia heráldica se manifiesta también con otro elemento conocido como «las campanas de la muerte». Se trata de un campanario cuya campana no tiene badajo, pero que repica cada vez que un heraldo muere. La conexión entre ellos es tan fuerte y mágica que todos ellos pueden sentir la muerte de uno de los suyos, algunos con mayor precisión que otros.

Otro elemento mágico es el vínculo vital. Corresponde a un flechazo amoroso entre los heraldos muy extraño, pero les permite una conexión única con sus parejas y tardan un poco en darse cuenta de que lo poseen. Una vez descubierto ese vínculo, ambos heraldos están juntos hasta que la muerte se los lleva.

3. Valdemar y su sociedad

Valdemar está regido por la reina Selenay. No es menor que la reina sea una mujer, puesto que empodera a un personaje femenino, otorgándole un cargo de poder y de liderazgo. Sin embargo, esta no se escapa de algunas convenciones sociales de características patriarcales. Por ejemplo, el heredero al trono debe ser elegido por un Compañero y tener una formación de heraldo. Si el heredero no es escogido y no se transforma en uno, entonces la reina deberá tener otro heredero hasta que ocurra ese suceso, lo que significa que deberá aceptar matrimonios por conveniencia, sin considerar su voluntad y ser utilizada como una incubadora viviente.

El reino de Valdemar está compuesto por una sociedad diversa cuya ubicación geográfica da luces acerca de sus características. Por un lado, se encuentran los pueblos fronterizos como Senfeudo. El lugar representa todo lo que una sociedad cangreja puede representar. Son un pueblo duro debido a los constantes enfrentamientos en los límites del reino y tremendamente conservadores, con una cultura patriarcal. Las familias están compuestas de un hombre, el señor de la casa, y sus esposas, junto a su prole. La primera esposa posee autoridad sobre las otras y es la que organiza y distribuye las tareas domésticas. Las demás son trofeos, mano de obra y meros vientres que gestarán a los niños que se encargarán de combatir, en caso de ser hombres, idealmente.

En la zona de Senfeudo las mujeres son víctimas de toda clase de abusos y maltratos, no tienen derecho a opinión, ni a leer, ni a escribir y deben casarse a muy temprana edad. La protagonista de esta historia, Talía, debía casarse a los trece años. Y si no, la alternativa era vivir recluida en un claustro que rinde culto a la Diosa, sin posibilidades de interacción con el resto del mundo. Consagrar la vida al marido o a la religión, no había más opciones.

Los feudatarios, como se les llama, soportan a los heraldos en la medida que estos significan una ayuda y protección para sus tierras. Sin embargo, los consideran personas promiscuas, licenciosas, lascivas, pues representan todo aquello de lo que reniegan. Peor aún es su animadversión a las mujeres heraldos.  

Por otro lado, se encuentra el resto de la sociedad de Valdemar. En su mayoría está compuesta por personas amplias de mente, tolerantes y que aspiran a una igualdad. Dicha igualdad, no tiene que ver con la clase social, hay una monarquía vigente, pero si se intenta reflejar un trato equitativo entre hombres y mujeres. Ambos géneros pueden ingresar sin dificultades a las líneas del ejército y ambos pueden ser heraldos. Las relaciones son armoniosas, sus vidas son coloridas y alegres, a diferencia de los pueblos fronterizos que visten de gris y que nunca expresan sus emociones. Saben de la existencia de estas gentes conservadoras y los compadecen un poco por sus mentes limitadas y por la fortuna que les ha tocado vivir. En este mundo, todos saben que la frontera no es un lugar muy ameno, sobre todo si debes proteger tus tierras de invasiones.

En esta conformación de la sociedad podemos ver los primeros indicios de un discurso feminista, que intenta dejar en evidencia a la sociedad machista y patriarcal, versus una de carácter progresista y defensora de la igualdad de derechos entre hombres y mujeres. El mejor ejemplo es Haven, la capital de Valdemar. Allí las mujeres son reinas, son heraldos, son tratadas como unas iguales por sus pares. Son más libres, aún cuando su vida está consagrada al reino. Hay admiración y respeto hacia ellas. Pero como veremos, no todo es color de rosas.

4. Voces femeninas

Dentro de la obra hay una fuerte presencia de mujeres y cada una, en mi opinión, es un pequeño destello de feminismo. Tal vez no se trata de un gran grito de lucha, ni una apología completa a este movimiento, ni una incitación a romper con lo establecido. Se trata más bien de un suave intento por reflejar la lucha de la segunda ola feminista anglosajona, aquella que hablaba de la liberación sexual, que abría puertas a cargos militares, políticos y altos mandos, aquellas primeras generaciones de mujeres profesionales.    

La manera en que está construida la sociedad de Valdemar se ve reflejada en las mujeres que presenta a lo largo de la historia. A continuación, haré una descripción de algunas de las mujeres presentadas en la obra y lo que reflejan.

a. Talía.

La trilogía comienza cuando Talía, a sus trece años, ve enfrentados sus sueños contra la dura realidad. Ella nació y creció en Senfeudo, un pueblo fronterizo de costumbres arcaicas. En el que los hombres tenían múltiples esposas. Ellas solo realizaban tareas domésticas y se encargaban del cuidado de los niños, por lo que todas las mujeres eran educadas desde pequeñas para servir. Si eran rebeldes aprendían a obedecer a golpes y toda clase de castigos infringidos por los mismos hombres de su familia.

Al verlo, se alarmó bastante; en su experiencia los hombres —especialmente los hombres en clara posición de superioridad— eran criaturas a las que había que temer. Poseían el poder de dar vida y muerte a los miembros de sus familias; otorgaban las recompensas al obediente e imponían los castigos al rebelde. ¿Cuántas veces los señores o su padre habían considerado necesario que fuera golpeada o aislada por muchísimo menos de lo que había hecho en los dos días anteriores? Si era sincera, demasiadas veces como para contarlas con facilidad.

Keldar, la primera esposa de su padre, anuncia a Talia que está en edad de casarse y le plantean las alternativas que posee para contraer matrimonio, pues está capacitada para realizar cualquier tarea doméstica e incluso cuidar niños. Otra opción es que se dedique a la religión de sus tierras y haga un voto de silencio que la condene al encierro en el claustro por el resto de su vida.

Sin embargo, ninguna de las alternativas motiva realmente a Talia, quien por insistencia aprendió a leer, y alterna sus tareas con la lectura a escondidas. Sus historias favoritas son aquellas que hablan de los heraldos y los compañeros. En secreto, su corazón anhela ser una mujer heraldo algún día, inconforme con su propia realidad. Por ello, cuando le dan a elegir, Talia grita lo que realmente desea hacer con su vida: una mujer que pueda impartir justicia; pues ella misma había sido víctima de injusticias y abusos por parte de uno de sus hermanastros mayores.

Talía huye de casa para refugiarse en su escondite tras anunciar su mayor deseo, sabiendo que en realidad era imposible. ¿Cómo alguien como ella podría siquiera ver a un heraldo alguna vez? Sin embargo, para su sorpresa un Compañero aparece ante ella y la consuela. Desconociendo la forma en que se escogen los heraldos, ella asume que el compañero, de nombre Rolan, está extraviado y al ser consciente del calvario que le espera cuando regrese a su hogar, decide montar al caballo y buscar al heraldo al que pertenece.  

Realiza su búsqueda llena de temor y anhelo. A ratos sueña en ser un heraldo y luego se dice a sí misma que no es digna. Pronto se da cuenta que Rolan, este caballo mágico, sabe muy bien a dónde deben ir y se encarga de tomar el rumbo correcto. Es así como llega a la capital de Valdemar y al collegium de los heraldos.

La joven, creyendo que la devolverían a casa, ruega por un trabajo cualquiera en el lugar, porque sabía que no había futuro para ella en Senfeudo. Pero para su sorpresa es recibida por la mismísima reina, quien le revela que ha sido elegida como heraldo y no uno cualquiera: es la heraldo de la reina. Su función es acompañar al monarca de turno y aconsejar cuando este lo requiera. Por si fuera poco, esta niña de trece años deberá lidiar con la heredera al trono, una niña de unos siete u ocho años a quien la misma reina y los heraldos llaman “la mocosa” por su mala conducta y educación.

Más tarde, durante sus años en el collegium para aprender a ser heraldo y luego en sus primeros años de ejercicio, Talía desarrolla su don de heraldo: la empatía, cuya magia permite detectar las emociones de los demás, comprenderlas y ayudarlos a sanar cuando lo requieren, a calmar el ambiente cuando la situación está tensa, e incluso modificar las emociones y potenciarlas como armas que pueden conducir incluso a la locura. Dicha habilidad es tan escasa en los heraldos que debe ser enseñada por los curanderos que tienen su hospital en los terrenos del collegium. Por ello, a medida que Talia crece y se desarrolla, alterna sus tareas como aprendiz de heraldo con la educación de la heredera al trono y con ayudas constantes en el hospital, principalmente en la recuperación de los traumas de los heraldos.

Todas estas responsabilidades y habilidades hacen que nos preguntemos, ¿realmente escapa Talia de las obligaciones que tenía en el feudo, es decir, de las tareas que históricamente han sido asociadas al género femenino? Yo creo que no. En primer lugar, desde que llega a la capital, debe hacerse responsable de educar a una niña, debido a sus habilidades adquiridas en las tierras fronterizas. Por lo que vuelve a caer en el rol estereotipado de la mujer madre/cuidadora. En segundo lugar, debe comportarse forzosamente como una adulta junto a la reina para aconsejarla de la mejor forma posible en sus quehaceres monárquicos. Esto significa dejar de lado su infancia ya mermada, para cumplir su tarea.

La agenda de Talia como estudiante y como heraldo es apretada. Es tan habilidosa y comprensiva que todos requieren de ella y tristemente son muy pocos quienes realmente se detienen a pensar en el sacrificio que ella hace. Una y otra vez, la joven a lo largo de la trilogía cae exhausta por la presión y la exigencia que hay sobre ella. Me atrevería a decir que Talía representa muy bien a la mujer de los años ochenta: una mujer que comenzaba a empoderarse, a ocupar espacios que antes eran exclusivos para los hombres, pero que debía seguir asumiendo la crianza de los niños como si se tratara de un deber inalienable.

Talía tiene tiene todas las ganas, el entusiasmo, las habilidades y el talento para ser una excelente heraldo, pero está destinada a cumplir los mismos roles de los que huyó. La diferencia, podríamos decir, es que ella acepta ser heraldo, elige serlo, pero ¿se trata de una elección realmente libre y con plena consciencia de lo que significa? En condiciones de vulnerabilidad, luego de una vida llena de abusos, su elección está coartada por el sistema social en el que se encuentra y también por la magia del mundo. ¿Qué elegirían ustedes: un matrimonio forzado con un viejo decrépito y maltratador, una vida condenada al encierro y al silencio por la religión o el caballo mágico que te dice que eres especial y la persona idónea para cuidar al reino? No hay por donde perderse, el caballo mágico lleva la delantera y por varias narices.

Pero intentemos ver el vaso medio lleno. Talia parece feliz de ser una heraldo y su desempeño es excelente. Sin embargo, pareciera ser que el sufrimiento en su infancia no fue suficiente. Durante toda su estadía en el collegium, aun cuando ha demostrado su talento, siempre hay hombres dudando de su capacidad. Primero son los «no afiliados», estudiantes hijos de nobles que van al collegium a formarse, pero que no son heraldos. En la primera parte de la trilogía, son ellos los que acosan constantemente a Talía, poniendo su vida en riesgo en más de una oportunidad. En la segunda parte de la trilogía, son los mismos nobles quienes consideran que ella no es capaz de hacer su deber como heraldo de la reina y ponen en duda su valía como heraldo. Y en el tercer libro, Talía es nuevamente víctima: cae en una trampa de un reino vecino que le significa los más terribles vejámenes y una vez más, estar al borde de la muerte.

¿Cómo logra salir viva de todas sus terribles experiencias? Por suerte, ella ha hecho muy buenos amigos y amigas. Sin embargo, en los momentos de mayor necesidad los hombres son quienes la rescatan cual damisela en apuros. Skif, Kris y Dirk en cada uno de los los libros que componen la trilogía. Siempre un par masculino a su lado que la protege, la ayuda y de paso, le da su buen mansplaining, aun cuando ella no lo necesite.

Entonces, ¿cómo librarnos del machismo, de los estereotipos de género? en Los heraldos de Valdemar, la protagonista tiene todo para ser una gran heroína y sin embargo, las dificultades a las que se enfrentan no son solo los enemigos del reino ni los traidores, es la misma sociedad en la que está inserta la que entrampa su avance y la hace tropezar una y otra vez con lo que intenta renegar.

b. Keldar

Keldar es la primera esposa del padre de Talia. Por ende, es una mujer de Senfeudo con toda la carga social que eso implica. Se trata de una mujer cuya vida está regida por lo que se espera que sea. Como primera esposa debe organizar la casa, es decir, asignar las labores domésticas y dirigir a todas las demás esposas para cuidar las tierras y las pertenencias de su esposo.

Ella respeta cada una de las costumbres de los pueblos fronterizos y se preocupará de hacer cumplir esas costumbres. Es ella quien anuncia a Talía el día de su cumpleaños número trece que deberá casarse.

Pero ¿podemos realmente culparla por todo lo que hace? Su vida está regida por las costumbres del lugar en el que le tocó nacer y vivir. La única forma de sobrevivencia era o servir a la Diosa en el claustro o tener la posibilidad de vivir en un hogar y relacionarse con otras mujeres. Su dureza, el enseñar a otras mujeres esas costumbres son, justamente, una forma de enseñarles a sobrevivir. No tiene la fuerza y la valía para revelarse, por lo que no le queda más que endurecerse y hacer cumplir las tradiciones lo mejor que pueda.

b. Keren e Ylsa

Ambas son heraldos mayores que Talia y se convierten en sus grandes amigas durante el transcurso de los acontecimientos de la obra. Mujeres talentosas, con la confianza de la reina: mientras una trabaja como mensajera, la otra hace clases en el collegium. Ambas son pareja y están unidas por ese vínculo vital que surge como un flechazo entre los heraldos. Son la única presencia LGTB en la obra y creo que no podemos restarle el mérito a la autora, recordemos que la obra se publicó en 1987.

Son una pareja armoniosa, que se complementa bien. Su relación es conocida entre los heraldos, pero pareciera ser que en la sociedad de Valdemar no es un tema que se aborde abiertamente. Ambas se sorprenden que Talia las acepte con tanta naturalidad, sobre todo si tenemos en cuenta sus orígenes feudatarios. Sin embargo, para ella amor es amor. Además, nos entrega un dato importante, entre las esposas feudatarias hay «amigas especiales»: son pocos los hombres, abundan las mujeres y buscan entre ellas el amor que ellos les niegan.

Sin embargo, como no bastan todos los juicios de la sociedad sobre ellas, las fuerzas del destino de esta obra literaria actúan en su contra y toman la vida de Ylsa durante una misión en la primera parte de esta trilogía. Como vemos, ir en contra de lo establecido en este universo literario, también se castiga duramente.

c. Selenay

Selenay es la reina con una tremenda fuerza de voluntad ha logrado mantener al reino en paz, sin embargo, no es capaz de lidiar con su propia hija. Entre sus quehaceres como heraldo y como reina, debe ausentarse demasiado por lo que el cuidado de la niña queda en manos de su niñera, quien la malcría con el oscuro propósito de hacer caer el trono de Valdemar. Si su heredera no logra transformarse en heraldo, la reina deberá casarse una vez más y tener descendencia. Los candidatos son toda clase de babosos en búsqueda de poder. Se trata de una reina rodeada de hombres que lo único que quieren es verla tropezar, por lo que la sabotean constantemente y que depende de una niña de trece años para poder gobernar con éxito gracias a sus consejos.

A pesar de su posición de poder, a Selenay se le reprocha constantemente su fallo como madre. La culpan —y ella también se culpa a sí misma— del comportamiento inapropiado de su hija. Sola dirigiendo un reino, ¿es que acaso a una mujer no se le permite fallar?

Una vez más la sociedad le exige el doble a la mujer: el deber de cuidar al reino entero y el deber de criar a una heredera apropiada. Sí, ella es viuda. Pero aun si su esposo hubiera estado presente, tampoco habría significado un gran cambio en la trama. Por como se ha construido la trama, de igual forma Selenay habría sido catalogada como la responsable de la conducta de su hija.

Conclusión

Existen múltiples voces femeninas en Los heraldos de Valdemar, todas ellas representando a una voz femenina de la sociedad de los años ochenta, pero son estas las que me parecen interesantes de destacar y analizar por el rol que cumplen dentro de la obra y el espejo de la sociedad que representan.

En la obra hay un intento por darle fuerza a estas voces y, considerando la fecha de publicación de la obra (1987), lo logra por un momento. Se trata de un destello feminista que ilumina brevemente la narración y sin embargo, la sociedad patriarcal permea hasta más allá de lo visible en Valdemar. Tal como decía al comienzo, los personajes femeninos de esta obra están lejos de ser transgresores, de estar del todo empoderados. Aquellas mujeres de esta historia lo intentan, una y otra vez y cuando pareciera que han logrado escapar de sus ataduras, se encuentran con otros amarres de mayor envergadura, sin ser conscientes de ello.  

 

Pamela Rojas Núñez

Día de las escritoras

¡Feliz día de las Escritoras! Sí, hoy es nuestro día, ya sea que hayas publicado o estés en proceso: Hoy es nuestro día.

Pero… ¿debería serlo?

La importancia de este día radica en honrar a todas aquellas valientes mujeres que iniciaron este arduo camino buscando ser visibles en un mundo en donde los escritores predominan por sobre todo. A pesar de esconderse con seudónimos ambiguos e incluso con nombres masculinos, sus plumas, sus ideas y sueños prevalecen hasta el día de hoy. A todas esas valientes mujeres las saludamos y honramos este día.

Panorama actual

Tal vez estamos viviendo a nivel literario grandes cambios en la mentalidad y estructura de la escritura, pero este camino ha sido muy difícil. Entrar en un mundo principalmente patriarcal en donde a las mujeres escritoras se nos encasilla como “literatura femenina”, “literatura romántica” y un largo etcétera, es algo por lo que este día existe y seguirá existiendo hasta que se derrumben aquellos prejuicios hacia nuestras plumas.

En Chile se vive una especie de “moda” al respecto. Como todas las cosas, cuando algo comienza a ganar tanta atención, fácilmente se vuelve motivo de “venta” para el mercado, lo que puede ser una buena oportunidad para salir a la luz, pero también para caer en editoriales fraudulentas que poco les importará la obra o su autora.

Si bien, creemos que dar visibilidad a las escritoras es bueno, ¿hasta que punto se hace responsablemente? La literatura escrita por mujeres no debe ser objeto de “ultraje” sólo para hacer crecer las arcas e intereses de algunos pocos. Las escritoras debemos ser valoradas por nuestras plumas y la visión que tenemos de contar y expresar nuestras ideas. ¿Cuántas veces no hemos escuchado que escribimos muy “femenino”?, ¿por qué se nos encasilla en el canon patriarcal de lo “femenino”?, ¿acaso somos menos por escribir “femenino”? Creemos que ya es hora de que todos empiecen a dejar atrás aquellos prejuicios que indican que “el romanticismo, lo suave, delicado y femenino” es algo que no corresponde al género o lo daña.

A lo largo de nuestra aventura nos hemos encontrado con maravillosas escritoras que han logrado hacer la simbiosis perfecta con sus novelas. Claro es el ejemplo de Nieves Delgado, que a través de su ciencia-ficción nos logra introducir no solo a modo tecnológico algunas dudas sobre la especulación del futuro, sino que inserta la duda moral y ética desde un punto de vista bastante crítico e interesante, que sin duda marcará un precedente.

Ni hablar de Nnedi Okorafor (ganadora de un Nébula y un Hugo), quien nos logra insertar en sus raíces de manera compleja y sucinta y además nos da una lección de cómo contar mucho en tan sólo unas pocas páginas.

Iria G Parente y Selene M Pascual también son otro ejemplo de estas plumas que buscan mostrar historias sólidas, pero cargadas de emocionalidad.

En el ámbito nacional valoramos el sello Emecé contemporaneas de Planeta, que ha dado un espacio a las escritoras para mostrar sus obras, las que reflejan cómo ha sido el ambiente que les ha tocado enfrentar.

La apertura a leer a nuevas escritoras con miradas frescas y recursos literarios originales debería convertirse en una obligatoriedad para las nuevas generaciones de escritores y escritoras. Ante lectores cada vez más exigentes y que buscan “inmediatez” en los libros, debe existir una transformación en las formas y estilos para verdaderamente llegar al público actual.

No se trata de solo modificar tu escritura por modas y tendencias, se trata de evolucionar, abrirse a las nuevas maneras y formas de contar.

Patricia Espinosa, académica de la Universidad Católica, es enfática al decir que: “Ahora, el campo cultural es tremendamente misógino. Eso es una carga que las narradoras y poetas deben estar constantemente enfrentando: la invisibilización de sus trabajos, muchas veces la negativa a publicarles textos o no invitarlas a leerlos. De alguna forma las mujeres se han ido organizando y han ido generando su propio espacio para poder visibilizar sus escrituras. Hay un nivel de calidad que es superior a las publicaciones de autores masculinos, hay todo un universo bastante atractivo, teóricamente hablando”. Una excelente entrevista que con una mirada crítica busca crear consciencia sobre el panorama chileno en general. (puedes leerla aquí)

¿Y en el mundo editorial chileno, que ocurre?

En este punto nos detenemos al sentir que en Chile, por más que se intente decir lo contrario, se sigue viviendo una misoginia al respecto de la literatura escrita por mujeres, incluso entre los mismos pares escritores, quienes asumen que nuestro trabajo siempre será deficiente y que el lugar que hayamos podido ganar corresponde únicamente a una “moda”.

Aún debemos soportar muchos prejuicios para darnos a conocer y tener mucho ojo en quienes quieran ofrecernos el camino fácil, aún debemos ser cautas para que nuestras obras lleguen a buen puerto y no nos estafen, como a tantos otros.

Una forma de evitarlo es conocer nuestros derechos, revisar lo que la ley dice al respecto. En esa línea, les dejamos un útil manual para escritores y sus derechos, de las manos de CERLALC. Creemos que antes de depositar tu preciada obra en una editorial, debes conocer todos los aspectos involucrados y así comprender cuándo una cláusula resulta abusiva.

Muchos ven la escritura como algo “simple” o algo a lo que no se le debe tomar demasiado peso. ¡Pero ojo! Esto es un trabajo como cualquier otro: pasas horas craneando esa obra, sufres, lloras y te estancas. ¿Por qué no valorarlo como corresponde? Y eso parte por nosotras mismas, al comprender nuestro poder.

El trabajo de las escritoras seguirá siendo duro, por eso, un día como hoy las invitamos a reflexionar sobre el mundo literario que nos rodea y de qué forma podemos salir adelante de manera justa y con el respeto que nos merecemos.

 

Cariños

LVS

Fanzines. Algunas recomendaciones, basándome en mi experiencia

buenos-aires-fanzine-fest

Fanzine Fest, Buenos Aires, Argentina.

 

El otro día alguien me recordó mis fanzines y la verdad es que ya no los fabrico y no tengo la intención de retomarlos (al menos los que he hecho hasta ahora) porque en su momento comprendí que estaba usando mal ese formato. Sin embargo, nunca escribí ni di ningún anuncio al respecto. Y pasó el tiempo y se me olvidó.

Pero ahora que lo volví a recordar, pienso que este post es una buena instancia para exponer mis apreciaciones sobre crear fanzines literarios, y aquello que podría recomendarle a alguien que quisiera incursionar en este tipo de auto-publicación y no morir en el intento.

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Cuando te das cuenta de que tu idea no es tuya…

Me pidieron que trasladara esta reflexión desde mi blog, porque parece que toqué algunos temas interesantes. En todo caso, mucho hay aquí de teorías e hipótesis, algunas más apegadas a la ciencia, otras a la intuición y otras tal vez al misticismo, pues la mente es algo muy complejo para simplemente decir una sola cosa. Tome usted lo que necesite y lo demás, basta con que al menos le de su cuota de consideración.

Aclarado esto, comencemos!

Las ideas son cosas de lo más interesantes, algunas pueden pasar casi desapercibidas o ser fácilmente olvidadas por quien les ha dado cabida, mientras que otras pueden llegar a matar a millones de personas. Las ideas pueden causar alegría, felicidad, fascinación, o también culpa, desesperanza y un gran tormento.

Hay quienes buscan abrir su mente a ellas, y hay también quienes luchan constantemente contra la invasión opresiva que las ideas pueden generar.

Pero para un escritor, para una escritora, para alguien que desea contar una historia, las ideas toman un color y sensibilidad diferentes.  Porque las ideas que nos llevan a las historias beben de la imaginación y creatividad de cada uno, y son por tanto elementos casi mágicos que nos abren puertas a vidas, personas y mundos que nos serán únicos hasta que los pronunciemos o los plasmemos en el papel.

Sin embargo ¿qué tan única puede ser esa idea que ni siquiera sabemos cómo llegamos a cobijar? ¿Llegó para nosotros o la atrapamos de algún otro lugar?

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Mary Sue y Gary Stu, ¿quienes son?

¡Hola!, hemos vuelto con algunos reportajes que se nos han quedado en el tintero desde el año pasado. Hace tiempo venimos buscando la instancia para hablarles de un fenómeno quizás desconocido para much@s. Nos referimos al personaje llamado “Mary Sue o Gary Stu (su versión masculina)”.

Se preguntarán quienes son estos dos personajes, pues a modo de resumen podríamos explicarlo como ese personaje principal de una novela que es extremadamente hermoso, perfecto, todos la/lo aman y sus acciones no tienen sentido o cabida en el relato. Osea, perfect@.

Un poco de historia…

Para hablar un poco sobre este tipo de protagonista, debemos contarles que proviene directamente del fandom el cual en su plataforma más conocida, los fanfictions, permitieron el nacimiento de este tipo de personaje. Es decir, el escritor que escribía estas historias se reflejaba en un personaje creado el cual era maravillosamente increíble y venía a salvar a los protagonistas del fanfic de manera casi mesiánica.

El nombre Mary Sue proviene de una escritora y vamos a citar textual de wikipedia la información:

El término Mary Sue fue tomado de un personaje creado por Paula Smith en 1973 para su historia satírica “A Trekkie’s Tale”, publicada en su fanzineMenagerie #2. El personaje en cuestión era la teniente Mary Sue (“La teniente más joven de la flota. Sólo quince años y medio”), una chica idealizada e irrealista. A través de ella, Smith parodiaba los fanfictions de Star Trek de la época, siempre escritos por adolescentes que fantaseaban con aparecer en la ficción de la serie; en sus relatos, un personaje original que obviamente les representaba a ellos tenía interacciones románticas con personajes de la historia original a pesar de la diferencia de edad, siendo en otras versiones parientes de estos personajes o sus aprendices.

Pues bien, con esta explicación queremos ahondar un poco más en cómo este fenómeno se ha trasladado a las novelas de hoy en día.

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Cyberpunk

Quizás en nuestra literatura local el hablar de Cyberpunk resulta un poco desconocido o casi inexistente (al menos a nivel general). Trabajar en este género a veces suele resultar un poco difícil, por el contexto en el que la obra debe estar situada, los detalles a explicar y de alguna u otra forma crear un mundo siniestro que esté completamente ligado a la tecnología.

Pero bueno, para hablar de este género primero debemos contar que el Cyberpunk pertenece a la rama de la Ciencia Ficción, es uno de los tantos subgéneros de este género maravilloso. La pregunta que muchos se hacen es ¿de qué tanto sirve hablar de tecnología y avances tecnológicos?, pues bastante.

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Analizando Lektu – ¿Te atreverías a autopublicar?

¡Hola ventanitas!

Tanto tiempo que las hemos dejado abandonadas, pero nuestras vidas y el cambio de año todavía nos estaban pasando la cuenta.

En el post del día de hoy, les traemos Lektu, el nuevo (ni tan nuevo) portal para adquirir libros online, tanto en formato digital como físico, y algunas otras cosillas más.

Esta plataforma surge de la necesidad de poner en práctica diferentes modelos de comercialización online, que permitan acercar aún más a diferentes públicos las obras desarrolladas, acoplarse a los nuevos formatos de difusión y tendencias sociales.

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Worldbuilding

En un inicio, quería tratar este tema como una herramienta más para la construcción de historias, y esencialmente para dar soporte y tridimensionalidad a las obras de fantasía, ciencia ficción y terror. Sin embargo, después de hacer una serie de revisiones en internet, me di cuenta de que el tema daba más para una reflexión profunda y compleja.

Pero, ¿qué es el Worldbuilding? Bien, pues partamos definiendo. Se trata, en palabras concretas, de la construcción de mundo en el cual se desarrolla la historia que vamos a contar (bien, si su historia ocurre en todo un universo, pues es lo mismo). Es por ello, que cobra vital importancia en los géneros que busca potenciar esta página.

Todas las historas poseen worldbuilding, incluso aquellas en que usted ni siquiera se ha dado cuenta. Incluso aquellas en que dicho worldbuilding ni siquiera se ha pensado. ¿Por qué? Porque cada historia habita en un mundo determinado, independiente de qué tan parecido sea ese mundo al que nos rodea y en el que vivimos, lo que vemos en las historias es una visión representada de ese mundo, que rescata distintos aspectos específicos del mismo. Por lo tanto, aunque se trate de una “reconstrucción” del mundo real, tampoco es exactamente este mundo real. Es una visión de ese mundo, y por tanto una construcción a partir del mismo.

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Una mirada sobre la articulación de personajes – Los dos ejes

Saludos, visitantes de La Ventana del Sur. ¿Han leído algún libro interesante? ¿Están escribiendo algún cuento o novela que les apasiona? Esperamos que sí, y les deseamos todo nuestro apoyo.

Este post será una pequeña reflexión sobre uno de los puntos por los que más nos suele interesar una novela, los personajes. ¿Qué habrá que hacer para que un personaje le resulte importante a los lectores, para que lo quieran y estén esperando con ansias sus idas y venidas a lo largo de todo el libro o la saga? ¿A quién hay que invocar? ¿Qué hechizo debería conjurar? Sin duda hemos pensando en estas cosas más de una vez. Probablemente no haya recetas ni fórmulas que puedan aplicarse en todos los casos. La única certeza que parece haber en este mundo es que mientras mejor escribamos, mejor nos entenderán nuestros lectores… Algo súmamente vago.

Aunque no haya fórmulas mágicas, me gustaría revisar aquí dos aspectos que pueden aportar a la empatía que debiera generarse entre el lector y los personajes de la novela. Estos aspectos derivan de cuestiones que estudié alguna vez en guión audiovisual, cuestiones que leí de blogs especializados y cuestiones que analizo en las lecturas que hago. Pero también les dejaré al final algunos blogs que tratan el tema de construcción de personajes, por si quieren leer un poco más sobre este tema.

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