Las Durmientes, de Camila Valenzuela, es una obra de arte. Cualquiera que me conozca sabrá que no halago por halagar, de hecho, había criticado la primera obra de esta autora de manera bastante negativa, porque a pesar de escribir muy bien, la historia era clásica y aburrida.

En Las Durmientes (editada y publicada en un gran trabajo por Pez Espiral), Camila demuestra su crecimiento como escritora, y el talento de una prosa que parece haber encontrado su voz ya en novelas anteriores, como Nieve Negra.

¿Por qué tantas flores para Las Durmientes? Para comenzar, la obra cuenta la historia de varias generaciones de mujeres en el campo del Chile colonial, hasta una época más actual. Lo hace de forma cautivante, oscura y ambiciosa. A pesar de no seguir una estructura convencional —algo que muchas veces asusta a ciertos lectores—, logra un aura de misterio que te invita a continuar una página tras otra.

En cuanto a la narración, muestra, en general, una primera persona fluida y con énfasis en el interior de los personajes. Me maravillaron los diálogos libres, en especial por lo difícil que es verlos bien usados en una novela, logrando con ellos un ritmo particular, saliendo de la monotonía de los diálogos facilitas utilizados por la mayoría de autores en la actualidad.

Los personajes se sienten reales. Están rotos y sus mentes cansadas dominan sus vidas, creando una empatía imposible de ignorar para cualquier mujer.

Por otro lado, la autora juega con el estilo de narración, cambiándolo según el escenario, época y personaje, de forma que no explicaré para no arruinar la sorpresa. Como dije, es ambicioso y logra su cometido. Pudo salir mal; pudo parecer una inconsistencia, pero no. Camila demuestra que fue pura creatividad con un trabajo prolijo detrás y que ninguno de estos vaivenes en la voz del relato fue al azar.

A pesar de todo esto tan bien hecho, lo que más me gustó es la capacidad para crear un ambiente tenso, de haberme hecho sentir un ligero escalofrío en los brazos ante la expectativa de lo desconocido y lo macabro. Camila expresa la oscuridad interior de las mujeres, durante siglo atrapadas por la opresión masculina y por un mundo inquisitivo, arrastrando al lector —en especial si es mujer— a lo profundo de esas tinieblas que a todas nos asechan.

Finalmente, debo decir que Pez Espiral ha hecho un hermoso trabajo tanto en edición como en el paratexto. Las páginas negras son muy adecuadas para el espíritu de la novela, y el diseño de portada e ilustraciones son bellísimos. Un gran trabajo, en un formato apaisado.

Por estas razones y otras que no puedo revelar, para no arruinar la sorpresa, las invito a leer Las Durmientes. Las invito a sentir el temor que vivieron probablemente tantas mujeres chilenas y revivir algunos miedos que aun nos persiguen en la actualidad. Las animo a levantar las maldiciones que nos oprimen, a disfrutar de esta bonita —aunque oscura—, narración; y por sobre todo, las  invito despertar.

Por Mor. Escritora y Editora de Espectro Ediciones

Espectro Ediciones es una editorial emergente que recién está editando a sus tres primeros autores, los que esperamos sean publicados entre marzo y mayo del 2019.
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