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Fanzine Fest, Buenos Aires, Argentina.

 

El otro día alguien me recordó mis fanzines y la verdad es que ya no los fabrico y no tengo la intención de retomarlos (al menos los que he hecho hasta ahora) porque en su momento comprendí que estaba usando mal ese formato. Sin embargo, nunca escribí ni di ningún anuncio al respecto. Y pasó el tiempo y se me olvidó.

Pero ahora que lo volví a recordar, pienso que este post es una buena instancia para exponer mis apreciaciones sobre crear fanzines literarios, y aquello que podría recomendarle a alguien que quisiera incursionar en este tipo de auto-publicación y no morir en el intento.

Pero primero que todo…

¿Qué es un fanzine?

Se trata de una revista autogestionada donde puedes exponer tu trabajo artístico, ya sean: ilustraciones, collages, cómics, poemas, relatos, historias, etc. Lo usual es que tengan entre 30 y 50 páginas y vayan corcheteados, aunque también hay algunos que solo van plegados de una cierta forma.

Para los fines de este post nos enfocaremos en los fanzines cuyo contenido es principalmente literario. Este es el tipo de fanzine que yo estuve autopublicando desde 2016 y que me sirvió para conocer un poco más del medio independiente chileno, ya que compartí eventos con otros artistas y editoriales.

Sin embargo, también cometí varios errores y si tú estás empezando o tienes interés en trabajar este formato, espero que puedan servirte mis consejos. No son reglas de oro, siempre habrá excepciones, pero es una mirada realista con el fin de gestionar de mejor forma tu presupuesto y tu creatividad.

Ahora sí, vamos con las…

Recomendaciones para no morir haciendo fanzines

  • No hagas serializaciones (largas).

Estás empezando y nadie te conoce, partir con una serialización te generará problemas que no necesitas en esta etapa. Si tienes varios tomos de una historia, es claro que no todos se venderán en la misma proporción y siempre deberás destinar un mayor stock a los tomos iniciales. Sin embargo, desde los tomos del medio y los finales la cosa se pone un poco extraña y puede que vendas muchos tomos 4 y te sobren varios tomos 3, y aún así debas imprimir una cantidad de cada inicial (1, 2, 4) porque vas a lanzar el 5 y el 6, y… No. Alto. NO. Esto solo va a comer tu presupuesto. Lo más sensato es olvidarte de la serialización. Si la historia no se puede resolver en 2 o 3 tomos, mejor no la hagas fanzine.

Me pasó algunas veces que las personas se acercaban al stand, les interesaban los fanzines y se llevaban el 1 y el 2. Menos veces que esas, se llevaban incluso hasta el 3. Lo cual era bueno, pero no lo bastante para que se llevaran más. Y créeme, la mayoría de la gente que verás en eventos y ferias serán desconocidos, no aquellos que podrían conocer tu trabajo y estar esperando el siguiente tomo que publiques.

Así que, esa historia larga que tienes ahí y quieres que el mundo conozca, no la hagas fanzine. Hazla novela. Termínala. Púlela, Corrige sus faltas y luego envíala a una editorial. Sacarla como fanzine a medida que la escribes puede incluso tener una repercusión negativa en tu trabajo escritural, como me pasó a mí. Serializar “La niña que tocaba el guzheng ®” me hizo perder el foco de la historia, explorar cada vez más cosas de ese mundo e irme por las ramas. No hagas eso con tu novela, enfócate en lo que realmente quieres contar.

Por lo tanto…

  • Trabaja unitarios y que sean variados.

Si trabajas una historia que tenga entre 20.000 y 30.000 palabras y que sea autoconclusiva, tendrás un buen material para hacerlo fanzine. Pero no vayas a un evento si solo tienes un fanzine que mostrar. Trata, al menos, de que sean tres y que sus temas sean diferentes. Podrías hacer uno de misterio, otro de romance, y así… Trabaja géneros que manejes, historias que muestren tu potencial, dentro de una oferta variada.

Los unitarios te darán la libertad de dejar de imprimir aquellos que no se vendan bien y no tener problemas de continuidad con “la historia”, porque cada uno será independiente.

Además…

  • Tu público objetivo tendrá que ser adolescente/juvenil.

Puede que te guste la literatura infantil, pero en general, los niños no suelen ser un público con capacidad de compra, y aunque los padres los lleven a eventos, van a estar más interesados en productos para ellos mismos que para sus hijos. Aunque algunos puedan comprarte fanzines, será algo excepcional.

Por eso, lo más recomendable es que enfoques tu trabajo en quienes no solo podrían interesarse, sino en quienes dispongan de sus propias finanzas para comprarlo. Y estos son jóvenes (a veces, adultos) y en menor medida, adolescentes.

Ahora, si realmente amas la literatura infantil y es todo lo que quieres escribir, busca eventos y ferias enfocadas a ese público… aunque yo en verdad te recomendaría pulir bien tu trabajo y enviarlo a una editorial que publique cuentos y novelas infantiles.

Por otro lado…

  • Escoge una buena portada.

Las portadas deben llamar la atención de tu público, crear expectativa e interés y para lograrlo, lo ideal es que busques referencias y analices portadas de libros/cómics/mangas que se acerquen al concepto que quieres darle a tu trabajo. En mi caso, puedo decir que ninguna de mis portadas fue realmente buena, quizás los dibujos eran bonitos, pero eso no es suficiente, y es que en verdad no investigué con anterioridad. Sólo me dediqué a dibujar algo que estuviera dentro de mis capacidades (mal ahí, yo).

Otro elemento importante sobre las portadas es la tipografía que usarás para el título y qué efectos le darás. Al principio, mis títulos se veían bastante amateurs y no fue hasta que alguien me lo señaló que fui trabajándolos para que tuvieran un mejor aspecto. Cuando hagas los títulos y los coloques en la portada, busca la opinión de alguien más, en lo ideal, alguien con conocimiento en diseño, que pueda decirte qué funciona y qué no antes de que te pongas a imprimir.

Y en lo posible…

  • Incluye imágenes interiores.

Si bien, no es algo necesario per se, el público actual es multimedial y enfrentarlo a un objeto donde solo va a encontrar texto puede desmotivarlo enormemente. Por eso, las imágenes, aunque sean pequeñas, ayudan a aliviar esta sensación de monotonía. Te puede parecer absurdo, pero sí hace una diferencia.

Además, como mencionaba, no necesitan ser grandes, pueden ser un detalle en una esquina de la página o los títulos, o enfocarse en un objeto relevante y utilizar media plana. Si tienes habilidades en el dibujo o alguien que pueda ayudarte, puedes trabajar escenas como los libros infantiles o viñetas, como las novelas ligeras de Japón.

En “La niña que tocaba el guzheng®” yo usaba viñetas que ocupaban toda una página y funcionaban bastante bien, aunque fueran muy simples.

Ahora, al usar imágenes…

  • Considera tercerizar la impresión.

Yo cometí varios errores (cuando digo errores, imaginen ese ícono del billete con alitas, yendo al cielo) al usar imágenes que mi impresora no estaba capacitada para imprimir. Aquí debes considerar si tu impresora es láser o de tinta.  La mía era láser, pero las viñetas que dibujé para los fanzines tenían degradados. No sé si es porque era una máquina antigua o sólo porque era láser, pero la impresión salía bastante mal. Lo que yo tendría que haber hecho, para no tener ese problema, era aplicar tramas a las viñetas y de esa forma conseguir los degradados.

La solución que tomé fue imprimir donde mi hermana, que sí tenía impresora de tinta. Así que ya ves, es importante considerar el tipo de impresora y hacer pruebas. Si tienes suerte y has escogido bien tus recursos, entonces no será necesario tercerizar ese proceso. Pero…

¿Qué pasa si no confías plenamente en tu impresora? ¿Estás 100% seguro/a de que no va a trabarse y hacer cosas raras con el papel? Si no es así, quizá sea mejor buscar una imprenta o alguien que se dedique a imprimir fanzines. Puede parecerte más caro, pero tendrás que evaluar el costo vs el beneficio. Además, hay ciertas cosas que estos servicios ofrecen, como el guillotinado e incluso el despunte de las hojas, que le darán al fanzine un acabado mucho más bonito y llamativo. Yo imprimía en mi casa, pero tenía un acuerdo con un señor que trabajaba en una imprenta y él me hacía un precio por el guillotinado. Y realmente vale la pena invertir en esas cosas.

Por último y no menos importante…

  • Dedica una página a hablar de ti como autor/a.

Estás creando un fanzine para que las personas te conozcan y conozcan tus escritos. Deja una página final para hablar sobre ti, no solo datos formales o medios de contactos. Cuéntales quién eres, deja que empaticen contigo, que conozcan alguna anécdota interesante sobre cómo fue crear ese fanzine. Haz que les importes, aunque sea un poco. Así se acordarán mejor de ti en una siguiente ocasión.

Y eso es todo por ahora. Por mi parte, he estado escribiendo varias cosas (aparte de corregir “La niña que tocaba el guzheng”) y pienso que si volviera a sacar fanzines, lo haría con historias breves y seguiría mis propios consejos expuestos aquí, jejeje.

Nos vemos en una próxima actualización.

Sameq