Con motivo a la apertura de nuestra Convocatoria de Relatos “Imaginarias” 2018, quisimos entregarles algunas guías para comprender de mejor forma qué es un relato, tal como lo hemos estado trabajando en nuestro taller. Esperamos que les sea útil y permita aclarar las dudas que puedan tener sobre este tipo de narración.

¿Qué es un relato?

Entendemos por relato una narración de acontecimientos ficcionados o no, con una extensión más breve que una novela. El término relato se acuñó a partir de la diferenciación del cuento entre el cuento popular y el cuento literario, siendo el relato parte de esta segunda categoría.

El relato, o cuento literario, no tiene una estructura rígida a la que atenerse, sino que expresa una voluntad de estilo del escritor. Esto se refleja en adoptar técnicas narrativas que pueden ser más eficaces al trabajarlas en un formato corto que en una novela, o puntos de vista que salen de lo común, o todos aquellos elementos que buscan dotar al texto de una huella de autor o que forman parte de una experimentación literaria.

El relato, por lo tanto, permite una mayor libertad que otros formatos narrativos y es un buen campo para probar técnicas y temáticas nuevas.

Algunas características de un buen relato:

  • Tiene sentido por sí mismo.
  • Es conclusivo.
  • Busca alguna reacción en el lector.
  • Explora técnicas narrativas.
  • Evita lugares comunes.

Lo que no deberíamos encontrar en un relato:

  • Una historia resumida.
  • Una porción de una historia mayor.
  • Un texto meramente informativo.

Podemos comprender mejor un relato si notamos qué diferencia tiene con una novela. El relato actúa con rapidez, concentrando al máximo el contenido, lo que lo dota de mayor intensidad. En cambio, la novela actúa por acumulación de elementos y la extensión con la que aborda sus ideas o temas.

Julio Cortázar comparaba la diferencia del cuento y la novela, haciendo un símil con la diferencia entre una fotografía y el cine. La fotografía puede contarnos la historia de un momento y su impacto en nosotros es mucho más directo. En cambio, el cine va desarrollando no solo una historia, sino también a sus personajes y los matices de los sentimientos e ideas que serán trabajados.

Un buen relato, además, se diferencia en que puede ser recordado de forma total o casi total por el lector u oyente. Algo que no ocurre en las novelas, donde solo retendremos sus partes más memorables.

También se da una diferencia en la modalidad de recepción: es posible leer un cuento o relato de una tirada; en cambio, leer una novela normalmente requiere de pausas. Un buen relato nos mantendrá cautivos hasta su final.

Para concluir esta breve nota, les dejamos una cita del escritor argentino Carlos Mastrángelo:

Hubiera deseado seguir leyendo”. Esta expresión de un lector, al finalizar una novela suele ser un elogio –y a veces grande– para el novelista. Pero esta misma expresión, al concluir un cuento es generalmente todo lo contrario para el cuentista. No tiene razón de ser. Significa que la narración carece de esa clausura hermética tan clara de la forma que nos ocupa. El momento culminante de un cuento coincide con su propia muerte, es decir, su terminación. Su punto final ha de ser precisamente eso: su punto final.