Me pidieron que trasladara esta reflexión desde mi blog, porque parece que toqué algunos temas interesantes. En todo caso, mucho hay aquí de teorías e hipótesis, algunas más apegadas a la ciencia, otras a la intuición y otras tal vez al misticismo, pues la mente es algo muy complejo para simplemente decir una sola cosa. Tome usted lo que necesite y lo demás, basta con que al menos le de su cuota de consideración.

Aclarado esto, comencemos!

Las ideas son cosas de lo más interesantes, algunas pueden pasar casi desapercibidas o ser fácilmente olvidadas por quien les ha dado cabida, mientras que otras pueden llegar a matar a millones de personas. Las ideas pueden causar alegría, felicidad, fascinación, o también culpa, desesperanza y un gran tormento.

Hay quienes buscan abrir su mente a ellas, y hay también quienes luchan constantemente contra la invasión opresiva que las ideas pueden generar.

Pero para un escritor, para una escritora, para alguien que desea contar una historia, las ideas toman un color y sensibilidad diferentes.  Porque las ideas que nos llevan a las historias beben de la imaginación y creatividad de cada uno, y son por tanto elementos casi mágicos que nos abren puertas a vidas, personas y mundos que nos serán únicos hasta que los pronunciemos o los plasmemos en el papel.

Sin embargo ¿qué tan única puede ser esa idea que ni siquiera sabemos cómo llegamos a cobijar? ¿Llegó para nosotros o la atrapamos de algún otro lugar?

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