¡Hola a todos una vez más! No es que se me olvide que tengo un blog, es que a veces me tomo retos largos que toman su tiempo, como el libro que les traigo a continuación.

Empezaré explicando que este libro salió al mundo, allá por el 2013. Sí, algunos años ya. Corresponde al primero de una trilogía que causó un gran impacto en su época, como un nuevo fenómeno de la fantasía a nivel local, acá en Chile, al sur del mundo. Y el impacto era también porque se trataba de una joven escritora, osea, una pluma femenina que venía a mostrar algo distinto a lo usual.

Bien, recuerdo que no leí el libro en su época, ya que yo estaba muy alejada de los libros por ese entonces. O al menos, no confiaba aún en que pudiera salir algo bueno de manos nacionales (sí, así tal cual, olvidando incluso a las maravillosas Ana María Güiraldes y Jaqueline Balcells).

Por eso cuando tomé este libro en mis manos ahora, en el presente en que sí leo mucho, y sí le tengo fe a los autores y autoras nacionales, recordé todas estas cosas con la expectativa de saldar un poquito el pasado.

Partamos con la sinopsis.

Siglos atrás, en la antigua Irlanda, quedó pendiente una promesa y un oscuro presagio. Algunos creyeron que el juramento quedaría en la palabra, pero la sangre no olvida. Solo en el presente, cuando las hermanas Azancot lleguen a vivir a un remoto pueblo ubicado en el sur de Chile, un linaje completo entenderá la fuerza de ese juramento. Entre el mar y bosques de alerces milenario, se encuentra la casona de Mercedes Plass, una abuela que guarda varios secretos familiares. Pronto, las cuatro hermanas descubrirán su destino y el legado que les fue heredado.

Esta es la primera parte de Zahorí, una trilogía de corte fantástico, creada por la joven autora Camila Valenzuela.

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