A ver, cuando me dijeron “Fantasía juvenil”, y luego “Fantasía Urbana”, mis antenitas se dispararon y decidí que sí o sí tenía que encontrar este libro.

Bien, es que encontrar libros de escritores chilenos (que no sean los ultra populares, los de cocina o los de horóscopo) en las librerías de acá ya es raro, más difícil aún cuando llevan unos años ya desde su publicación. Este libro es del 2014. Sin embargo, quedando un solo ejemplar, y con ayuda de una de las chicas de la Librería Antártica logramos encontrarlo y al fin pude leerlo 😀

Vamos con la sinopsis.

Beatrice LeRoy no creía en el infierno… Ahora vive en él.

En un mundo sin criaturas infernales persiguiendo sus pasos, Beatrice LeRoy es una chica normal… o casi.

Amnesia disiociativa fue su diagnóstico. Sus recuerdos se han convertido en escasas imágenes fijas, carentes de sentimientos reales, teniendo que lidiar con ello durante dos años. Todo en su vida se ha vuelto ajeno, como una espectadora dentro de su propia piel.

Tras regresar a Hunters Blessed por culpa de la bancarrota de su familia, conoce a León, quien con solo una mirada parece descubrir en ella cada secreto que su mente se empeña en mantener oculto.

Estña confundida y perturbada por una serie de sucesos extraños y no sabe muy bien si acercarse a él y descubrir qué hay detrás de los muros que bloquean sus memorias o largarse corriendo, luego de que cada recuerdo le revele una dolorosa verdad.

El pacto ha sido hecho y los demonios andan sueltos.

Bien, tenemos aquí un libro juvenil que logra muy bien hacerte sentir como una adolescente otra vez (gracias por eso, en serio). Belén posee un estilo que te permite empatizar muy rápidamente con la protagonista y sus emociones, además de mantener todo el tiempo la tensión por saber qué es lo que está ocurriendo realmente!!

Esta es una historia diferente a las que había leído antes, me recordó mucho a una época en que leí mucho Holly Black, solo que acá el tema era otro, de ángeles y demonios.

Cuando parte la historia nos adentramos en el mundo de Beatrice, una chica con varios problemas, su madre ha muerto y todos los recuerdos pertenencientes a ella los ha borrado por un trauma psicológico. Sin embargo, los olvidos se van agravando a medida que llega a Hunters Blessed. Hay algo oculto más allá del trauma de haber visto morir a su madre que no logra hacer encajar. Pero también vemos otros problemas que la agobian, ya que Hunters Blessed solía ser el lugar donde vivió en su infancia, y regresar a él supone una gran cuota de nostalgia, pero también de reencuentros… pero reencuentros que debe disimular ya que no logra recordar nada. Además, tenemos el dilema de una familia que busca salir a flote tras la desgracia que llevan acarreando por años.

Hasta aquí todo podría ser normal… Es entonces cuando extrañas y perturbadoras visiones comienzan a invadir la mente de Beatrice. Esto sumado a actitudes sumamente sospechosas de Román y León, nos harán entender que existe una verdad oculta tras varias capas de engaños.

Ahora, analizando un poquito más profundamente el asunto.

Esta historia, al principio pareciera indicar que era una historia de “instituto”, de esos de estilo bien gringos, donde también existen edificios que alojan estudiantes (así tipo internado). La historia parte con todos los feelings de ser la chica nueva que viene de otro país y que la adolescencia y las hormonas y los dramas internos… Y todo muy bien, porque entras de lleno a eso.

Pero luego, cuando ocurren ciertos eventos, la historia se aleja de la onda “instituto” porque Beatrice sufre un accidente… y luego sigue sufriendo una serie de daños… (hay un tema aquí con que ella pasa accidentada gran parte de la historia) Por eso, si bien al principio nos aparecen una serie de personajes, compañeros del instituto, que irían a conformar la característica pandilla de amigos adolescentes, en la historia realmente nos quedamos con solo dos: León y Román. Y se siente un poco extraño, en el sentido de que se nos describen varias cosas de esta pandilla que al final no van a incidir en la historia, no sabría decir si es para despistarnos o no. Ya más adelante vuelven a aparecer.

En realidad no más adelante, sino que ya en lo que viene siendo el final. El problema de esto es que ya no recordamos bien quién era quién, ni a quién le gustaba quién. Es un salto muy largo para decir “Ah!, se encontró con Gothic Juanita! Pepe Darks ya se le habrá declarado?” Uno se queda más como… “y éste quién era?”

Y el dilema es que se ve que son personajes con cosas muy propias, no simples rellenos, y uno se queda con el gusto a poco de querer saber qué pasaba realmente ahí.

Pasando lo del instituto vamos adentrándonos en lo paranormal. Desde visiones, lapsus de recuerdos, hasta enfrentamientos. Beatrice carga con el peso de ser la única que no sabe realmente lo que está ocurriendo. Y deberá también enfrentarse al miedo que le genera recordar, y aceptar una verdad que se escapa de su lógica. Sus cambios emocionales se sienten muy reales y te inundan como lector. Además que no dejas de situarte desde su perspectiva, sus dudas y miedos te resultan totalmente creíbles, y es porque una vez que te adentras en la lectura, empatizas y te quedas de lado del personaje hasta el final. Algo muy destacable, más aún tratándose de un personaje adolescente donde las emociones son el motor principal de todo, la ira, la frustración, el miedo, la vergüenza, en fin. Belén los aborda todos de un modo que resulta sumamente natural.

Pero se siente un poco molesto que Beatrice se encuentre en una posición donde no pueda hacer mucho por sí misma. Aun cuando descubre la verdad, que esto no venga acompañado de algún poder o habilidad llega a resultar extraño. Uno esperaría algo así. Pero sigue dependiendo de que otros la protejan, de que otros le entreguen lo que le falta, y ella solo puede huir, esperar, o reclamar. Y uno se queda con la sensación de que ella podría valerse por sí sola, que tiene todo el potencial, pero queda ahí.

Y todo esto es culpa de León. No realmente, pero echemosle la culpa un rato. León es un personaje misterioso, y violento. Es atractivo, y tiene un interés que nos es desconocido porque representa parte de esta “verdad”, pero también es muy violento. No es de agredir a combos a la chica, pero sí vemos una serie de situaciones que resultan sumamente ásperas. Sobre todo porque, al igual que Beatrice, no podemos saber el trasfondo de sus enfados, de su mal genio, de su dolor. Resulta muy notorio en una escena donde León recrimina a Beatrice frente a su padre, su hermana y Román, y nadie hace nada, nadie la defiende ni le explica qué está pasando. León es una figura que está por sobre todos los demás, (salvo su padre), y choca bastante el autoritarismo con el que se dirige a los demás cuando está enfadado. Lo complicado de este personaje es que también cumple el rol del héroe, del protector y por si fuera poco es sumamente atractivo para Beatrice, y además, la ama. La sutileza de poder entender que es un personaje muy dañado, que está atado a una condena que solo lo mortifica más y más, y que no “sanará” (porque no, no sanará) a menos que se desprenda de verdad de todo lo ocurrido me hace temer que pueda entregar un ideal muy nefasto para el público al que va dirigida la obra.

Beatrice decide no enamorarse de él, a pesar de todos los sentimientos confusos que alberga; pero sus razones no son la actitud de este chico, sino el hecho de que ella no lo pueda recordar y él sí, pero no a ella, sino a la Beatrice que antes era. Es un tema que da bastante para reflexionar sobre las relaciones humanas y cómo las personas pueden ir cambiando o madurando con el paso del tiempo.

En resumen, encuentro que la historia es muy entretenida y fácil de leer. Como dije anteriormente, te enganchas con todos los feelings y de verdad quieres saber lo que hay detrás de todos los engaños y máscaras. El tema paranormal solo hace que te intrigues más. Lo del instituto aún no lo entiendo, digo la importancia que tiene. Porque es un instituto normal, no se ve que los preparare de una forma especial para lo que tienen que enfrentar. Quizás si exista un club secreto de poderes místicos, pero no alcanzamos a saberlo.

Me quedo con muchas ganas de leer el que vendrá. Ver al verdadero León en acción, también a la nueva Beatrice, más empoderada, y conocer más de todos aquellos personajes que quedaron un poquito atrás. Y sobre los demonios y claro, Lilith. (y por qué todos son como son)

Por Ann J’ee