PORTADA-Ocaso de un Reino

Título: Ocaso de un Reino
Autora: Sasami Hanatsuki
Ilustraciones: Víctor Labra
Año de publicación: 2013, Puerto de Escape
Género: Fantasía, Romance

Sinopsis:

Los seis reinos del Planeta de los Lagos coexisten en paz. En el Reino Nevada, vive Tsuki, parte de la Guardia Real y amiga de los jóvenes príncipes, Alan y Umi, quienes están en edad de casarse. Este compromiso no agrada a la princesa Umi que intenta negarse, sin resultado, y peor aún, sin apoyo de su mejor amiga, quien sí se casará con el príncipe Alan, aún a sabiendas que no congenian en nada. Pero Umi está decidida y no se quedará de brazos cruzados… Estos conflictos amorosos no son lo único que sucede en el reino. Pues una vidente vuelve a los territorios de Nevada para advertir sobre futuros peligros que se aproximan desde otro sistema solar.

 

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Título: La Vidente de los Reinos
Autora: Sasami Hanatsuki
Ilustraciones: Víctor Labra
Año de publicación: 2016, Puerto de Escape
Género: Fantasía, Romance

Sinopsis:

¿Hasta qué punto llega el deber de una princesa? A pesar de ser una, Selene no es la típica princesa, y se encontrará con la obligación de decidir hasta qué punto se debe sacrificar por su pueblo. Desde pequeña, tiene la capacidad de “escuchar” a los Sabios que vigilan y protegen al Planeta de Los Lagos. Estos sabios escondidos en el viento le advierten de sucesos venideros, razón por la que debe recorrer permanentemente los reinos existentes, siempre al borde del conflicto, siempre en relativa paz. Entre estos viajes, Selene tiene la oportunidad de ver al príncipe que ha robado su corazón, así el resto de su travesía cambiará para la princesa. No obstante, las tensas políticas reales no facilitan las cosas para nadie, menos para los enamorados. Además, los sabios por primera vez tienen un importante mensaje que dar solo a Selene… Y esto bien pudiera ocasionar el ocaso de los reinos.

Opinión:

Quizás parezca raro que publique una reseña doble, pero creo que la interconexión que hay entre estas dos novelas o novelettes, lo requiere. Se trata de dos obras cuya frontera temporal se superpone: cronológicamente, La Vidente de los Reinos antecede a Ocaso de un Reino, pero culmina justo en el punto medio del conflicto de esta última, lo que nos entrega una segunda perspectiva (desde otros personajes) que nos amplía un poco el panorama. Ahora, ¿cuál sería el orden correcto para leerlas? Creo que no hay un orden específico, puede seguirse el de publicación (Ocaso -> Vidente) o bien el cronológico (Vidente -> Ocaso). La experiencia, sin duda, no será la misma, pero las distintas perspectivas vienen a completar el relato indistintamente.

Bien, mi experiencia de lectura fue de acuerdo a su publicación, lo que me dio una visión, además, de la evolución narrativa de la autora en estos tres años que separan las publicaciones.

Ocaso de un Reino se centra en los personajes que componen la familia real del Reino de Nevada y la inminencia de los compromisos nupciales ante los cuales deben someterse sus herederos. Desde ya se nos plantea la idea del compromiso como algo establecido, donde los involucrados pocas opciones tienen para imponer una voluntad diferente (la suya). Existe una lucha interna por superar esta situación que termina finalmente explotando en la exigencia de los herederos porque sus verdaderos deseos sean escuchados.

Pero obviamente esto no termina aquí, ya que se da (leyendo desde Ocaso…) un giro inesperado y trágico, del que no haré muchos spoilers.

Me pasó con este libro que la historia está tan centrada en los eventos, que parte de la construcción del mundo y de los personajes quedaban de lado. Si bien se nos cuentan varias cosas sobre este planeta, algunas características de sus habitantes, quiénes son los protagonistas y sus aspectos particulares, además del esbozo de personalidades fijas; el discurso tiende a lo práctico, al dato, y en ese sentido, no termina de convertir la información en vivencia.

Creo que es un efecto, por un lado, del formato escogido. La novela corta, como el cuento, dejan fuera muchas cosas para centrarse en la acción, en el devenir de los acontecimientos. Pero por otra parte, creo que puede ser un síntoma de otro fenómeno propio de las primeras publicaciones de autores. Estoy segura de que estos personajes no aparecieron de la nada, sino que han acompañado a Sasami Hanatsuki durante mucho tiempo, los ha visto relacionarse, interactuar, se ha encariñado de ellos y los conoce mejor que nadie. Esta conexión y empatía hace que pueda escribir cualquier escena sobre ellos y sentir en esto (no solo la autora, sino su círculo de lectores cercanos), una familiaridad y un reconocimiento. Pero yo soy un lector cero, no poseo esta gama de experiencias junto a los personajes y todo me es desconocido. Por lo tanto, es más difícil que pueda conectar con ellos o tener el mismo nivel de empatía sobre lo que les ocurre. Mi mirada sería como la de alguien que abre un periódico y lee una noticia trágica, puedo espantarme y sentir compasión por las víctimas, pero será mucho menor que lo que sentiría un familiar cercano. Es complejo este tema, ya que siempre habrá un abismo entre la perspectiva de un autor sobre sus personajes, que las que tendrá un lector, pero siempre será necesario construir esa relación, siendo conscientes de que el lector es un intruso, alguien foráneo al que hay que invitar a tomar el té varias veces, hasta que se sienta tan cómodo que ya sea parte de la familia.

También hay algunas cuestiones en la construcción de este planeta y el sistema al que pertenece, que me hacían mucho ruido, pero que se retoman y profundizan un poco más en La Vidente de los Reinos. Aquí quiero referirme al tema de la evolución de la escritora. Sin duda hay un replanteamiento de algunos aspectos y también, de la forma en que nos acercamos a los personajes. Me resultó más sencillo conectarme con ellos en esta novela y me pareció percibir un poco más de matices en sus conductas. Especialmente en el caso de Selene y Tsuki.

Sobre la prosa, creo que las escenas donde hablan los Sabios a través de Selene, las profecías, fueron la parte mejor lograda. El resto, me parece, aún requiere cierta depuración. Las descripciones se centran en cuestiones caprichosas y no tenemos muchas explicaciones para la mayor parte de los elementos constituyentes del mundo. (No digo que esto deba transformarse en ciencia ficción dura, pero a veces me gustaría saber de dónde proviene el crielgre, por ejemplo). También hay un aspecto de la estructuración de la historia, que me choca un poco y que no sé si definir como un deus ex machina o no. Lo que veo es que previo a una situación de alto riesgo, se antecede un recuerdo en que justo se nos entrega la solución que se tomará posteriormente. Creo que esta construcción es riesgosa (sobre todo porque es muy recurrente en las dos novelas, se vuelve su propio cliché) y que estos recuerdos podrían haberse integrado en otros momentos de la narración para que este empalme no sea tan evidente. Nuevamente, la tendencia hacia un discurso práctico juega en contra de la experiencia lectora.

Finalmente, me gustaría decir que me queda un sentimiento encontrado. Por una parte (y porque es más mi estilo de lecturas) me habría gustado mayor profundización y el desarrollo de una novela más larga donde se resuelvan todas aquellas cosas que quedan en el aire. Por otro lado, creo que lectores que buscan una narración rápida y sin tantas vueltas para llegar a lo central, encontrarán aquí una obra que podría entretenerlos.

Valoración:

3.0 / 5.0

¿Recomiendo este libro?

Si no te gustan las largas descripciones de los estratos geológicos de las montañas, si las tipologías de los árboles acaban con tu paciencia, y el canto ancestral donde se explican las quince mil generaciones que llevan a los personajes actuales te aburre infinitamente… Descuida, estos libros no contienen ninguno de aquellos males. Puedes leer con confianza esta ágil historia.

Ahora, fuera de bromas, estas dos novelas, bastante cortitas, podrían ser parte de una lectura liviana, sin grandes pretensiones, sobre los trágicos amores de reinos imaginarios.

Por mi parte, siento que es una historia que aún le falta madurez, pero ahí, consideraría preguntarme por la labor editorial en el acompañamiento de la autora y de la historia que buscaba contarnos. Creo que hay una responsabilidad a la hora de ocupar el rol de un editor, que aquí me pareció insuficiente.

Una última reflexión que me queda, es la pregunta por la causalidad de todo esto. ¿Por qué debió ocurrir lo que ocurrió? Mi impresión es que aquí había otra historia detrás, una más extensa y terrible, quizás, justificada por los eventos que aquí se nos narran. Pero no diré más sobre eso que son solo mis especulaciones.

De momento, me retiro y nos vemos en una próxima actualización.

 

Sameq