¡Y llegó el momento! Una historia que estuvo bajo las sombras por cerca de 20 años y que finalmente ve la luz. Mi intención original era haber alcanzado a leer y reseñar esta obra para el Leo Autoras de Octubre. Pero bueno, me atrasé, era la primera vez que lo intentaba y debo decir que fue una experiencia compleja. Pero eso da para otro tema. Lo que nos atañe aquí es la trama de este misterioso libro.

El Mendigo de Karmaf es una historia de amor, de esos amores trágicos que bien podríamos encontrar en alguna teleserie, pero el detalle interesante es todo el mundo que se nos abre y del cual provienen los personajes. Para empezar, nos encontramos con que nuestra protagonista, Camila, una joven profesora, que es llevada sin querer a otra dimensión. A un Chile, que a pesar del paso de los años, se ha mantenido en un ambiente medieval (pero ojo, no se imaginen que esto es como la época de los conquistadores españoles, sino más bien, es como la época de los Caballeros de la Europa medieval).

Camila queda al cuidado de unos amables aldeanos que viven a las afueras de Karmaf. Desde este momento, empezamos a notar características peculiares de este mundo, como el uso de un español latinizado que Camila deberá aprender para ser comprendida, pero también para pasar desapercibida en sus incursiones a Karmaf. Además, tenemos las vestimentas, ambientadas en la época, y en la ciudad vemos toda clase de elementos característicos, damas con sus pajes, caballeros con sus escuderos, armaduras, espadas, tiendas de campaña e incluso torneos de caballeros. Pero estos elementos terrenales no serán los únicos que podremos admirar. Y es que en los bosques, tanto a las afueras de Karmaf, como en todo este mundo, aparecen criaturas míticas, algunas de nuestro folcklore, pero en tamaño aumentado, y otras inventadas a partir de la fauna que podemos encontrar al sur de nuestro país.

Es en este ambiente, en donde Camila vivirá inesperados reencuentros, tanto de su reciente vida en Chile, como de sus vidas pasadas. Porque, aunque al principio ella no lo sabe, el haber llegado a Karmaf tiene un propósito y una razón, y es el de poder recordar cuál es su verdadera identidad y con ello, su misión ancestral.

 

Bien, debo decir que la historia no me era del todo ajena. En algún momento existió una proyecto de hacer un mini audiolibro con fragmentos tanto de la novela, como del comic del Diario de un Trovador. El mal, siempre al acecho se interpuso en nuestro noble destino y……..  bueno, ojalá ese proyecto se pueda retomar en otra oportunidad, pero sino, me alegro de haber participado en un proyecto tan inusual. Pero fuera de esos misteriosos ensayos, con un guión gigante y acotaciones de todo tipo, risas porque no nos salía la pronunciación correcta de las palabras, yo no sabía mucho de qué iba la historia.

Osea, aclaremos algo. El tema de los Guardianes (que si quieren saber más, vayan a buscar su ejemplar de Diario de un Trovador) lo teníamos bastante claro. Pero lo que sería la novela en sí. Eso sí era todo un misterio.

Me sorprendió un poco que el enfoque principal fuera la historia el amor y desamor entre la protagonista, Gabriel y el Trovador. Me sorprendió también que la trama de fondo (la de los Guardianes) se mantuviera tan oculta y el caso es que gran parte de ella no se alcanza a revelar en esta obra, siendo que es el plus principal de la saga. Se entiende, que al ser el primer libro, era primordial dar al lector un acercamiento más abierto del mundo de Karmaf, y me pareció muy adecuado que desde su desconocimiento, Camila fuera descubriendo poco a poco los misterios de este mundo. Pero Camila no es una jovencita normal, ella encierra en su interior un gran poder, que al desconocerlo la dejará al acecho de distintas fuerzas malignas que intentarán apoderarse de él. También, el propio corazón de Camila la llevará a arriesgarse en aventuras que la expondrán a peligros inesperados, en su objetivo por acercarse al hombre al que ama.

Hay un tema con el amor en esta historia, y es que los personajes de verdad sufren mucho. Y cuando, casi al final, empiezas a entender el origen de estos sentimientos, te vas dando cuenta de que la cosa en serio es bastante trágica. Sin embargo, debo admitir que me producía mucha desazón notar que los personajes se entregaban a su destino casi sin oposición. Se lamentaban por sus circunstancias, pero no hacían o tomaban decisiones activas en sus vidas. Algo que ocurre durante casi gran parte de la historia, y debo decir que me desesperaba un poco. El destino y factores externos a ellos tienen más peso que sus propios sentimientos o posibilidades.

Por ejemplo, el solo hecho de haber llegado a otro mundo que no les es propio, supone al personaje tres opciones: buscar la manera de regresar (lo cual debe ser una decisión activa y que veríamos constantemente en sus pensamientos); encariñarse con el nuevo lugar y querer formar parte de él (en donde veríamos actitudes de júbilo y fascinación constantes, incluyendo reflexiones por su mundo de origen versus su nuevo hogar); o conformarse. Y me pasó que sentí en el personaje de Camila, más la conformación que la fascinación.

Hay elementos de Karmaf que la fascinan y le agradan, pero no se ve esa reflexión de “¡Quiero pertenecer a este lugar y vivir aquí para siempre!” o “¡Este siempre debió haber sido mi hogar!”, como tampoco se la ve desesperada investigando cómo regresar o preguntándose las razones de haber llegado a un lugar tan extraño. Ni tampoco extrañando a su antiguo hogar (salvo para la Natividad, aunque bueno, todos extrañamos a los que están lejos para esas fechas).

Del mismo modo sus romances no parecen depender de sus propias acciones, sino de elementos externos. Hay miedo e inseguridad en ella, y gran parte de esto se debe a que ella no ha sido capaz de recordar su verdadera identidad. Y a medida que va recordando, más sentimientos aparecen en su corazón, cambiando su foco de interés inicial. Estos recuerdos serán los que generen los cambios más notorios en Camila, y su evolución como personaje depende principalmente de este proceso interno. Por eso no hay un crecimiento, sino más bien una serie de cambios que van moldeándola hasta mostrar su verdadera forma de ser.

Ahora, como todo estos son temas más bien subjetivos, me gustaría hablarles de otros aspectos igualmente importantes. Podemos notar en esta historia, una muestra de diferentes estilos y modos narrativos dependiendo de las circunstancias en que aparecen: desde la prosa descriptiva (que siendo bastante descriptiva, es ligera y agradable de leer), a los diálogos en diferentes dialectos (desde el latinizado, al chileno, al mapuche, y otras formas intermedias), a las canciones del Trovador, y las historias contadas en modo romance (eso de que los finales de cada frase tengan rimas, y elementos que me son desconocidos). Todo un despliegue que nos da cuenta de un trabajo minucioso por parte de la autora.

Aún así, hay ciertos elementos en la narrativa (principalmente al inicio), que nos dan cuenta de la influencia de los juegos de rol, por parte de la autora. En ocasiones se suelen realizar descripciones de escenas, seguidas por la apreciación de los personajes, pero describiendo los mismos eventos. Puede resultar un poco redundante, aunque a medida que avanza la historia, esto deja de ocurrir.

Hay un desarrollo de mundo bastante concreto y definido. Con sus misterios y todo, sigue siendo un mundo coherente, donde los eventos transcurren por razones claras y en que las implicaciones de fondo, aunque aún las desconocemos como lectores, están presentes mostrando superficialmente bandos y confrontaciones.

Tenemos una gran cantidad de personajes, con matices y roles definidos y diferentes. Si acaso alguien faltara en aparecer, al menos nadie sobra ni resulta innecesario. Ligado a esto, vemos las costumbres, y festividades del lugar, igualmente desarrolladas de forma clara y distintiva (que vivir en Karmaf no es lo mismo que simplemente vivir en cualquier otra ciudad de Chile). Hay una noción clara de jerarquía y rangos de poder, donde la Iglesia también tiene una presencia fuerte en este mundo.

Y hay también poder y magia, oculta y secreta, que se representa a través de algunos personajes, pero que también está a disposición de nuestros héroes principales. Aunque no alcanzaremos a saber lo suficiente, quedan muchos misterios en el tintero y el libro acaba alejándonos de todos ellos.

¿Qué será de Karmaf? ¿Y de sus habitantes? ¿Lo podremos saber en un próximo libro?

¡Pues tal vez si! Se espera que dentro del próximo año, tengamos una segunda parte de esta historia. Y aún queda el Diario de un Trovador, a modo de comic, donde se cuenta la vida de Jordan antes de que esta novela tenga lugar.

Recomendaciones, pues sí, pero principalmente para un público que esté buscando leer historias de amor, o al menos de toque romántico, ya que es el eje central de toda la trama.

Les dejo la primera página para que echen un vistazo, no solo a la historia, sino también al aspecto visual de la maquetación del libro.

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Por Ann J’ee