El tercer libro que incluí en mi lista de #LeoAutorasOct fue ALMAAZ de la joven escritora chilena Carime Jackson.

Para ser honesta, desde que comencé a leer el libro sentí el peso de lo que significaría hacer una reseña sobre él. Tenía muchos temas en conflicto y no estaba muy segura de cómo debía abordarlos. Incluso, por las fechas, había decidido hacer la reseña o un adelanto de ella antes de terminarlo, pero finalmente deseché esa idea. Y ayer, durante el transcurso de la noche finalmente pude terminar una lectura que me ha dejado muchos temas dando vueltas en mi cabeza.

Primero los pondré en contexto. Almaaz es una historia de romance y ciencia ficción, que transcurre en diferentes lineas temporales. Al inicio estamos en el año 2050, en Chile. No se habla específicamente del lugar, pero se puede intuir que es dentro del litoral central. Maya es una joven que ya ha completado sus estudios de ingenería molecular, mas ha decidido agregar aún más estudios a su currículm. Es así como la vemos formar parte del alumnado de Manuel, un joven profesor de Historia y Lenguas, con el que Maya se ha obsesionado. Entonces extraños eventos irrumpen en el curso de la historia, secuestrando a nuestros personajes y llevándolos a una blanca e inmaculada prisión de toque futurista. Es aquí donde deberán ingeniárselas para sobrevivir, vencer sus prejuicios, y ser capaces de confiar y trabajar con desconocidos a fin de descubrir la verdad. Pero el encierro no será el único conflicto en sus vidas. A medida que la historia avanza seremos testigos de diversos recuerdos y sueños que atormentan a nuestros personajes, haciéndolos reflexionar sobre sus decisiones y sentimientos.

Bien, no es una historia de ciencia ficción pura y dura, sin embargo podemos encontrar en ella una construcción social y política de un futuro 2050 en el que las grandes ciudades han caído en desgracia en desmedro de sus habitantes. También encontramos ciertos avances tecnológicos en el uso de redes y medios de transporte. Sin embargo, son solo pinceladas. La mayor construcción futurista que hace la autora tiene que ver con esta “prisión” en que los personajes son secuestrados. No quiero dar spoilers, simplemente diré que es en este ambiente donde los avances tecnológicos son más notorios.

Ahora bien, que la ciencia ficción no es solo tecnología, este es un debate que trasciende el género desde sus orígenes. Pues aquí lo que vemos en desarrollo es un tipo de ciencia no muy usual, la ciencia de la informática, con sus algoritmos y funciones matemáticas. Incluso al punto en que los mismos personajes me parecen algoritmos también. Digo, cada uno representaba una variable, que al combinarse correctamente entre sí, fue posible resolver la ecuación que los lleva finalmente a la verdad. Pero fuera de bromas, se aprecia que la autora se enfocó mucho en desarrollar este punto y volverlo verosímil dentro de las circunstancias en que se desarrolla el conflicto de la historia.

Otro aspecto del género, son ciertas temáticas que aparecen en la historia, como el fenómeno alien y la paradoja de encontrar personas de diferentes épocas conviniendo en un mismo tiempo (y los dilemas que se desprenden de ello sobre el conocimiento de sus respectivos futuros).

Sin embargo, siento que hay mucho tema en el cual se podría haber profundizado aún más, elementos que podrían haber potenciado mucho más la obra. Por ejemplo, entendemos que hay algún tipo de IA a la cual responde su dispositivo de conexión de red. Pero es un aspecto que se deja totalmente de lado, solo se considera el hecho de que todos los dispositivos poseen un mismo registro sonoro con el que se comunican. Lo mismo pasa con el crudo pasado de Maya, se nos muestra que fue terrible, pero siento que se indaga poco, del mismo modo en que se indaga poco en cómo las otras localidades funcionan sin llegar a tomar el camino que hizo colapsar a las  grandes ciudades.

Sin embargo, es claro que el enfoque no va por este lado, sino por el desarrollo de nuestros dos protagonistas: Maya y Manuel. Desde el principio notamos que los capítulos van designados no por títulos, sino que por sus nombres, puesto que la autora va dando espacio a ambos para ser testigos de los hechos que se van presentando, mostrarnos sus dudas, inquietudes, hipótesis, incertidumbres, culpas, y en fin, todo los aspectos del presente y del pasado que van moldeándolos durante esta experiencia bajo cautiverio.

De ambos, siento que el mejor construido es Manuel, aunque me resulta un poco extraño que posea un rol tan pasivo en una situación de supervivencia. De hecho, es un punto que me resulta extraño de todos los personajes, no hay líderes, no hay nadie armando cuadrillas para investigar los límites del lugar, no hay nadie aconsejando a la gente guardar parte de las raciones que día a día les dan por si ocurre alguna emergencia, no hay nadie cerciorándose de la disponibilidad de agua, ni estableciendo puntos de vigilancia. No, aquí todos son científicos pasivos. Ok, ocurre un tema con una rebelión asiática, pero no va tan enfocada en la supervivencia grupal, sino en objetivos individuales, es casi un dilema político, o casi un tema de derechos humanos.

Con respecto a Maya, debo decir que al principio no lograba comprender bien su forma de ser. ¿Porqué había un intento tan marcado de presentarla como una chica androide si al final terminaba comportándose de forma berrinchuda? ¿Por qué no era capaz de cuestionarse nada? ¿Por qué simplemente asumía que las cosas eran de una determinada manera y en base a eso reaccionaba de la peor forma posible? Muchas veces sentí que en vez de que Maya reflexionara, solo “procesaba la información de su entorno”, como una especie de computadora. Eso después cambia, después vamos notando aspectos más humanos en ella. También se nos muestra una especie de respuesta a su forma de ser, que insisto, pudo haberse abordado aún más. Porque muchos niños viven situaciones críticas en su pasado y no necesariamente se vuelven así. Pero haber sido internada en una institución del gobierno, eso sí que es interesante. Más aún si el presente que vemos de ella es el de una ingeniera molecular a una edad tan joven. Era un punto que daba para armar una gran trama, pero que fue simplemente desaprovechado. Sí, hasta hubiera preferido pensar que le habían intervenido el cerebro o algo así.

En conclusión, no es una mala historia. Hay un tema de planteamiento respecto a la construcción de mundo que pudo haberse pulido mejor, pero fuera de eso, la trama sigue un curso bastante interesante. Los personajes en general son muy creíbles y consistentes. El enigma final, aunque no es del todo enigmático, no deja de ser presentado de forma ingeniosa e intrigante.

En lo personal, y muy, muy en lo personal, creo que me hubiera gustado un poco más si el uso del metalenguaje científico hubiera tenido un propósito más científico y no solo decorativo.

¿Lo recomendaría? Sí. Principalmente a un público juvenil que esté recién adentrándose en temas de ciencia ficción. La mayor parte de los referentes científicos sobre informática y tecnología creo que les serían de mucho interés.

Aquí adjunto la primera página del libro, para que le echen una miradita 🙂

Ann J´ee