Datos de la obra:

Título: Aventura en las Estrellas
Autores: Jacqueline Balcells, Alberto Balcells y Ana María Güiraldes
Ilustraciones: Andres Jullian
Año de publicación: 1987, Editorial Andrés Bello
Género: Ciencia Ficción, Infantil y Juvenil

Sinopsis:

Aventuras en las estrellas se desarrolla en pleno futuro. Pero es una historia diferente, audaz, imaginativa, en la que el lector participa activamente en los acontecimientos.
Ante cada situación que debe enfrentar, tiene siempre la posibilidad de decidir qué camino tomar… y de acuerdo a su elección correrá peligrosas y diversas aventuras que lo llevarán a distintos e increíbles desenlaces.

Sobre la obra y sus autores:

Me interesaba mucho reseñar este libro que disfruté tanto en mi infancia (y también ahora, para mi sorpresa), pero por sobre todo, quería comprender cómo había sido elaborado y el contexto en que se originó. Esa fue una de las razones por la que lo escogí para mis lecturas de #LeoAutorasOct.

Resulta que Aventura en las Estrellas fue el primer libro juego que se editó en Chile, si bien ya había otras obras similares en el comercio, todas estas eran de origen extranjero. Fue un libro que incluso recibió menciones en la prensa, donde no solo se hablaba sobre la novela, sino que también se explicaba en qué consistía esta modalidad de historia, donde el protagonista y quien toma las decisiones es el lector. Y otro dato importante fue que su presentación se llevó a cabo en la primera versión de nuestra conocida y querida Feria del Libro Infantil y Juvenil, que se desarrollaba entonces en el espacio Drugstore de la comuna de Providencia. Sin duda, marcó un hito dentro de lo que se estaba produciendo en la literatura infantil y juvenil de la época, y dio bastante de qué hablar.

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Sus autoras principales son Ana María Güiraldes y Jacqueline Balcells, ambas escritoras que ya llevaban experiencia en el medio literario, con varias publicaciones dentro del ámbito de la literatura infantil y juvenil. Fue este libro el que las reunió por primera vez y que dio pie a numerosas colaboraciones futuras. También es importante la figura de Alberto Balcells, ingeniero y esposo de Jacqueline Balcells, quien se encargó de darle un soporte científico a la historia, aportando datos e ideas para la construcción de este futuro y su tecnología. Como se menciona en el comentario final de Mision Alfa Centauro, “Alberto aportó la ciencia; Jacqueline y Ana María, la ficción”.

La invitación:

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Es imposible no emocionarse al leer esto y sentir que era el sincero deseo de sus autores, hacerte soñar con el futuro y con la posibilidad de viajar alguna vez al espacio.

Opinión:

Ahora, sí, nos abocaremos a lo que nos convoca. La historia.

Aventura en las Estrellas se sitúa en un futuro idílico, en el siglo XXV. Las guerras ya han acabado y es una práctica remota y distante, los avances científicos han mejorado la calidad humana a tal grado de que ya no hay enfermedades, y la humanidad entera ha tomado consciencia en el impacto que generaban en el medio ambiente y hoy el planeta Tierra ha vuelto a ser un vergel rebosante de vida natural.

Pero la Tierra no es el único planeta habitable. Marte y Venus se han vuelto un nuevo hogar para los humanos, a través de enormes ciudades encapsuladas de un millón de habitantes en el caso de Marte (lo que me recuerdó a la trilogía Marciana de Kim Stanley Robinson), y a la aplicación de una flora especial capaz de terraformar el ecosistema en el caso de Venus. Y es aquí donde se nos presenta el gran conflicto de nuestra historia, pues en Venus, el crecimiento de esta vegetación dio paso a una densa selva infranqueable, a criaturas monstruosas, sauros y avispas gigantes, y al surgimiento de un gigantesco y terrible árbol nunca antes conocido: el Mandragor.

Y es que el Mandragor es un árbol con una consciencia muy desarrollada, el cual representa una amenaza por el terrible y devastador veneno que generan sus esporas, el control mental que tiene sobre los humanos que han intentado acercársele, y su posible diseminación a la Tierra y Marte, pues sus retoños, los híbridos artrones, han comenzado a atacar los asentamientos humanos y a robar sus naves espaciales.

La única solución para contrarrestrar el veneno que ya ha afectado a gran parte de la población venusiana, es conseguir la flor del Mandragor y crear con ella un antídoto. En esta difícil misión recae el futuro de la humanidad y es encomendada al joven Daniel, graduado de la Academia Superior de Deportes de la Tierra (recordemos que no hay guerras ni escuelas militares), quien acepta de inmediato, conmovido por lo que está ocurriendo en su natal Venus.

A partir de aquí, comenzamos a tomar decisiones en el rumbo de la historia y a resolver enfrentamientos con nuestras diversas fuerzas enemigas, además de conocer otros viajeros del espacio, quienes nos ofrecen su ayuda y sabiduría. La historia avanza ágil y resulta entretenidísima. Los elementos de ciencia ficción se mezclan con elementos mitológicos y encontramos Centauros, resultado de experimentos hechos por los artrones con humanos y caballos, gigantes bicéfalos, sirenas y tantas otras criaturas. En medio de un asteroide, hallamos una pirámide bellísima y mucho más grande que las que se construyeron en la Tierra. Pero además tenemos robots, como nuestro amigo Poncio, o Airavata, una curiosa y bella joven que es parte de nuestra embarcación espacial (sí, parte, como su software; lo que me recordó a Cannary Volfield del anime Lost Universe).

Poco a poco nuestras decisiones nos hacen caer en finales desafortunados, que aunque lamentables, a veces contienen mucho humor en ellos.

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Y aunque al equivocarnos nuestra aventura termina sin solución, se nos ofrece a cambio un aspecto particular de este mundo que no habríamos podido conocer de otra forma. Por eso mismo, en mi infancia, me dediqué a buscar todos los finales y rutas alternativas para enterarme de más detalles que no conocía. Ahora, por cuestiones de tiempo, solo perseguí algunos, como este, el más terrible.

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Analizando la construcción de esta obra, y considerando que es el primer experimento de este tipo para sus autores, uno puede notar que aún hay un fuerte componente lineal. La historia tiene un propósito muy específico que hay que cumplir, las rutas alternativas están bien planteadas en el sentido de que son opciones donde no siempre es fácil dilucidar si la consecuencia es buena o mala, pero en general, no tienen demasiado desarrollo y solo unas pocas abordan algo más de uno o dos capítulos. A diferencia de Misión Alfa Centauro que reseñaré en otra ocasión, donde es mucho más fácil perderse en las rutas alternativas, las que a su vez contienen otras rutas más que hacen crecer y crecer la trama.

Creo que esta obra, si bien es muy concisa, está muy bien lograda. Se nota la articulación de los detalles científicos con la trama, y el conflicto está bien construido y desarrollado. Además, está acompañado de bellas ilustraciones que aparecen en casi todos los capítulos. Leerlo nuevamente, pese al tiempo, fue tan satisfactorio y entretenido como recordaba en mi infancia, porque es una obra que se creó con mucha inteligencia y seriedad, pero también con el objetivo de involucrarte dentro de un juego en el que tus decisiones son importantísimas.

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Valoración:

4.5 / 5.0

¿Recomiendo este libro?

¡Vaya corriendo ahora mismo a obtenerlo, ¿qué espera?!
Ejem, ejem… este libro es una aventura increíble, si bien hay varias cuestiones de tecnología que hoy consideraríamos obsoletas o que podrían funcionar de otra forma, no deja de ser sorprendente el nivel de datos que se puede encontrar. Su función principal es entretener y lo logra con creces, y a la vez nos entrega una historia que nos despierta la imaginación sobre cómo funcionaría la vida en otras partes de nuestro Sistema Solar. Ya existen proyectos de bases marcianas que podrían ver la luz en unos años más, y de aquí al siglo XXV, hay un gran espacio de tiempo para especular.

Ahora bien, es un libro de tres décadas de antigüedad, así que, ¿dónde obtenerlo?
Según los catálogos de internet, se puede conseguir en las librerías Antártica y Feria Chilena del Libro, además de encontrarse en los libros de San Diego. Pero si no le apetece comprarlo y solo quiere echarle un vistazo para rememorar su infancia, lo puede encontrar en la Biblioteca de Santiago, Sala Juvenil (nivel 2), en la estantería correspondiente a la colección de la editorial Andrés Bello.

Espero que lo hayan disfrutado y nos vemos en una próxima actualización.

Sameq