Este Domingo 15 de Octubre, se llevo a cabo la segunda sesión de la Feria del Libro OVNI, donde se reunieron distintas editoriales nacionales a exponer sus obras y participar de un ambiente tranquilo, en el patio trasero de un bonito café de la calle Santa Isabel.
La convocatoria fue suscinta, con unos 5 stands donde se repatieron las editoriales invitadas, pero que contó con lecturas y presentaciones de libro, y un público cercano y con interés de comentar las obras y compartir con los escritores.

El relanzamiento de Calíope, de J. L. Flores y Maleficio, de Claudia Andrade; ambos editados por Loba Ediciones; estuvo moderado por Ignacio Rebolledo, un reconocido booktuber y reciente escritor publicado, quien llevó a cabo el conversatorio y fue conectando las distintas características de estos libros y sus autores, con el panorama de la literatura de Fantasía que se puede encontrar en las publicaciones internacionales.

Y es que hay un punto muy cuidado en Calíope y Maleficio, que es la búsqueda y el reflejo de una identidad local, chilena, reconocible. Es común encontrar escritos de Fantasía chilenos, cuyo escenario e imaginario proviene de fuera y refleja otras obras; obras fundacionales, como sucede con la saga de El Señor de los Anillos de Tolkien; donde los autores siguen recreando mundos ya armados, o permutan conceptos de esas otras fantasías, por sus “equivalentes” locales (cambiando zombies por imbunches, como comentó J. L. Flores). En Calíope y Maleficio, el esfuerzo es inverso, parte desde una investigación y conocimiento de nuestro folklore y magia, de nuestros monstruos históricos y míticos, apropiarse de ellos y crear historias nuevas, actuales y relevantes.

Por eso vamos a encontrar lugares concretos de Santiago, de Concepción, vamos a encontrar dialectos con identidad y conflictos que se mezclan con nuestro contexto.

Estas apuestas literarias, que se desenmarcan de las tendencias que siguen las grandes editoriales (las que incluso han estado retirándose de la Fantasía y volcándo su atención al Realismo) vienen de la mano de un firme proyecto editorial independiente, liderado por Daniela Cortés del Castillo de Loba Ediciones. Ambos escritores estuvieron de acuerdo en que este proceso de edición tuvo capas más profundas de trabajo en sus obras, un esfuerzo que aplaudimos desde LVS, pues nos permite sumar obras de gran calidad a la Fantasía nacional.

Es interesante llegar a estos puntos de encuentro entre escritores con trayectorias e influencias tan distintas, pero con un interés genuino en la literatura per se. J. L. Flores (o José Luis Flores, su alter ego literario) es un prolífico y versátil narrador, tiene el hábito de escribir 5.000 palabras diarias y de usar su genialidad para torcer ciertos aspectos y temas que le son relativamente cercanos o de su interés, y transformarlos en historias fantásticas. En Calíope, aborda la perspectiva de una adolescente mitad troll, quien es agente de un mundo subterráneo de hadas y criaturas míticas que conviven bajo las narices de los humanos comunes y corrientes. Por su parte, Claudia Andrade es académica y Maleficio es su segunda novela publicada. Debe compaginar sus distintas actividades con la escritura, pero su organización y método le permitió completar Maleficio en 6 meses (5 de escritura, 1 de edición). Bastante sorprendente, sobretodo al saber que armó cada línea de la historia de forma separada. En Maleficio nos encontramos con una tradición muy oscura de brujos que han existido desde tiempos muy remotos en Chile (la conocida Recta Provincia), donde tomamos la perspectiva de tres jóvenes, Valentina, Alejandro y Daniel. Cada uno de ellos es un brujo y por la tanto, se relaciona de una forma particular con una entidad invisible que los acompaña, sus Sombras. Con ellos vamos conociendo las distintas esferas de la magia y cómo operan, además de las reglas que todos los brujos deben seguir. La más importante: nunca confíes en nadie.

Tras terminar el relanzamiento, aprovechamos de conversar un ratito con Claudia, quien nos contó algunos detalles más sobre su proceso de escritura, cómo se armaba este rompecabezas de tres voces distintas, cuyo final se fue abriendo tanto para la escritora como la editora, en el proceso mismo. Ahondamos también en uno de los temas que surgió en la reseña, que tenía que ver con el dialecto directamente chileno en la obra y el riesgo que parecía tener. Pero Claudia nos reveló que una de las intenciones de la editorial, era adaptar este dialecto a la localidad a la que llegase el libro, lo cual le dio la libertad para sacarle todo el partido necesario y dejar que definiera mejor a sus personajes.

Sin duda, Maleficio es un importante aporte a la Fantasía nacional, les recomendamos que lo busquen si es que aún no lo han leído, y quedamos a la espera de su segunda parte, que seguramente será tan buena como la primera.

LVS